domingo, 13 de agosto de 2017

FUEGOS ARTIFICIALES EN EL VERANO DEL COMETA

FUEGOS ARTIFICIALES EN EL VERANO DEL COMETA

Cada fenómeno era visto y no visto. No obstante, gracias a la frecuencia con que Rosetta capturó las imágenes del cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko durante su periodo de máxima actividad en agosto de 2015, los científicos en busca de emisiones breves y potentes vieron cumplidos sus deseos: nada menos de 34 emisiones durante los tres meses de mayor acercamiento al Sol que culminaron hace casi dos años, el 13 de agosto de 2015.
El aumento de la energía solar durante aquellos meses calentó el hielo del cometa convirtiéndolo en gas que, a su vez, se liberó al espacio arrastrando consigo gran cantidad de polvo. Estas violentas emisiones eran mucho más brillantes y llegaban mucho más allá que los chorros y flujos de materia identificados previamente cuando eran expulsados del núcleo del cometa. A pesar de su duración de apenas unos minutos, expulsaron entre 60 y 260 toneladas de material del cometa.
Como puede verse en este montaje, algunas de las emisiones estaban formadas por chorros largos y estrechos que llegaban muy lejos del núcleo del cometa, mientras otras tenían una base más ancha y se expandían más hacia los lados. Otras eran una combinación de ambas.
Los científicos que estudiaron estos estallidos fueron capaces de rastrear su origen en la superficie del cometa. Algunos se debían a cambios en las temperaturas locales, quizá a primera hora de la mañana, tras muchas horas de oscuridad, o a lo largo del día, después de varias horas de calor; otras emisiones procedían de zonas asociadas con fosas o profundos acantilados.
Las imágenes que vemos aquí proceden de la cámara de alta resolución OSIRIS y de la cámara de navegación de la sonda. El buscador de imágenes de archivo de la ESA contiene más imágenes de la misión.
Rosetta llegó al cometa el 6 de agosto de 2014 y liberó su módulo de aterrizaje Philae el 12 de noviembre de 2014. Rosetta siguió al cometa en su recorrido alrededor del Sol durante algo más de dos años, observando el aumento y el descenso de su actividad a lo largo del tiempo y proporcionándonos una enorme cantidad de datos científicos procedentes de sus instrumentos de detección local y remota. Esta misión pionera concluyó el 30 de septiembre, cuando la sonda descendió sobre la superficie del cometa en un impacto controlado.
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