viernes, 28 de julio de 2017

Resultados de OGLE

La campaña de observación de OGLE reduce la población de planetas gasesos gigantes errantes.
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Concepción artística de lo que podría ser una planeta errante de tipo joviano. Podría haber más planetas errantes que estrellas. Fuente: NASA/JPL-Caltech.
No todos los planetas tienen un sistema al que pertenecer. Muchos de ellos son planetas errantes que vagan por el espacio sideral congelados para siempre.
El asunto de los planetas errantes era más bien un tema de ciencia ficción que científico, hasta que desde hace unos años empezaron a acumularse pruebas al respecto.
En realidad el asunto no es sorprendente, ya que los modelos indican que tales planetas deben existir. Las carambolas gravitatorias de los sistemas planetarios o el paso de una estrella cercana puede dar lugar a la expulsión de un planeta. Lo que es difícil es encontrar pruebas directa de la existencia de este tipo de planetas y saber la masa y el tamaño que tienen. Dado que un planeta no emite luz propia por definición y que estos planetas no pueden reflejar la luz de su estrella al carecer de ella, su detección es difícil. Sólo en el caso de algún planeta gaseosos gigante puede haber cierta emisión infrarroja. El resto serían planetas congelados muy oscuros. Así que, en general, no sabemos su número, sus masas, tamaños y trayectorias.
Si embargo, sí se puede usar la técnica que microlente gravitatoria. Si el planeta se encuentra a la distancia adecuada y pasa por delante de una estrella de fondo, entonces pueden hacer converger la luz de la estrella en nuestra dirección y revelar su presencia. El evento, fruto de la Relatividad General, se vería como un súbito aumento de la luz de la estrella. Un planeta errante de la masa de Júpiter produciría una amplificación de brillo que duraría días, mientras que un planeta como la Tierra sólo produciría el efecto durante unas horas.
Varias campañas de observación se dedican a la detección de este tipo de fenómeno desde hace años, vigilando miles de estrella a la espera de algún evento. De este modo, se puede deducir una estadística sobre este tipo de planetas en nuestra galaxia.
El último censo al respecto fue publicado el pasado lunes en Nature proveniente del campaña OGLE (Optical Gravitational Lensing Experiment), que usa el telescopio de 1,3 m de La Silla en Chile. La estadística obtenida se basa en 2600 eventos de microlente gravitatoria registrados durante 6 años sobre 50 millones de estrellas.
Estiman que hay un planeta errante de la masa de Júpiter por cada 4 estrellas de nuestra galaxia. El resultado está en sintonía con lo predicho por los modelos y teorías de formación y rebaja estimaciones anteriores que estaban sobreestimadas al afirmar que había 2 júpiters por cada estrella.
“Nuestras observaciones de microlente están de acuerdo con las expectativas teóricas sobre la frecuencias de júpiters flotantes y con las campañas infrarrojas para la detección de objetos de masa planetaria en regiones de formación estelar”, dice rzemek Mróz (Universidad de Varsovia). Añade que este tipo de planetas son 10 veces menos abundantes de lo que se creía basadas en, por ejemplo, la campaña Microlensing Observations in Astrophysics (MOA) de publicada en 2011 que usó el telescopio de 1,8 metros de Nueva Zelanda.
Algunos expertos creen que los eventos registrados en exceso por MOA se debieron a enanas marrones, que se puede decir que son estrellas fallidas. Aunque, bajo este tipo de circunstancias, definir lo que es una enana marrón o un gigante gaseoso puede ser motivo de interpretación. De todos modos, habrá que esperar al análisis de los datos de OGLE por parte de otros investigadores.
Además de este resultado, de los datos de OGLE se sugiere que, aunque se reduce el número de gigantes gaseosos errantes, puede aumentar considerablemente el número de planetas errantes más pequeños con una masa de entre 1 y 10 masas terrestres. Objetos que habían sido predichos desde hace décadas.
El problema es que la detección de estos eventos cortos y poco intensos correspondientes a este tipo de planetas está al límite tecnológico de lo que puede hacer OGLE, así que el equipo de investigadores no pueden estimar, de momento, la población de este tipo de planetas errantes de forma fiable. Sólo están seguros de 6 de estos eventos ultracortos de microlente gravitatoria.
La técnica tiene que ser mejorada, pues las fulguraciones estelares pueden hacernos pensar en que se da un fenómeno de microlente gravitatoria, cuando en realidad no es así. También se necesitaría una vigilancia más permanente no dependiente del ciclo día-noche, al estilo de lo que hizo la misión Kepler. Esta supervisión permanente facilitaría la detección de eventos de este tipo producidos por planetas de tamaño terrestre y que sólo duran unas horas.
Quizás la misión WFIRST (Wide-Field Infrared Survey Telescope) de la NASA pueda ayudar en la tarea en los años veinte, pues uno de sus objetivos es hacer este tipo de campañas.
Algunos de estos mundos eyectados pequeños pueden ser planetas rocoso habitables o habitados con cuerpos acuosos bajo una gruesa costra de hielo al estilo de la luna Europa. El agua permanecería líquida gracias al calor interno procedente de la desintegración de elementos radiactivos. Estos planetas podrían tener una atmósfera poco densa dominada por hidrógeno.
También se puede especular con mundos como la Tierra que una vez fueron eyectados fuera de su sistemas con su biosfera completa. Carga biológica que quedaría congelada para siempre.
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