sábado, 1 de julio de 2017

Primera planta de captura de CO2

Ha comenzado a funcionar una planta que captura dióxido de carbono del aire.

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La primera planta de captura de CO2 ha empezado a funcionar en Suiza hace unos días. El hecho ha alimentado el debate sobre si este tipo de tecnología puede jugar o no un papel significativo en la reducción del calentamiento global.
Esta instalación es la primera en capturar este gas a escala industrial. En total serán 900 toneladas capturadas al año, que es el equivalente a lo que emiten 200 automóviles. La planta es un proyecto de demostración a tres años.
De momento, la idea es vender este gas a posibles compradores, como a explotaciones agrícolas para que puedan usarlo para acelerar el cultivo de vegetales en invernaderos.
Obviamente, de momento se trata de una cantidad muy pequeña de este gas comparada con la que se emite y no está claro cómo se puede secuestra posteriormente ese gas. Pero la empresa (Climeworks) que hay detrás dice que se podría capturar el 1% de las emisiones globales con una tecnología similar, bastaría con que se construyeran 250.000 plantas similares.
La planta se basa en un proceso mediante el cual se usan unos filtros que van capturando el gas según el aire pasa por ellos, luego basta con quitar los filtros saturados y calentarlos a 100 grados para recuperar el gas. Más tarde se transporta por unas tuberías hasta un explotación agrícola para cultivar hortalizas. También se podría usar para elaborar refrescos carbonatados.
A partir del año que viene se pretende experimentar con la inyección del gas capturado en tierra para así secuestrarlo y alcanzar emisiones negativas.
Entre los escépticos está Howard Herzog (MIT). Según estima, el costo de capturar CO2 de este modo está en los 1000 dólares por tonelada capturada de este gas, una diez veces el coste de eliminar este gas en las centrales térmicas que usen combustibles fósiles. Básicamente, esto se debe a que el CO2 está mucho más concentrado en la chimenea de la central térmica y en el aire normal está a una proporción muy pequeña. “A ese precio es ridículo”, afirma. “Tenemos muchas otras formas de hacerlo que son mucho más baratas”, añade.
Además, algunos científicos señalan que este tipo de ideas sobre emisiones negativas son una apuesta injusta y distraen la atención de las verdaderas soluciones. Básicamente debemos dejar de emitir.
Sin embargo, se ha propuesto en el pasado que se investigue en tecnologías de captura de este gas y todo el gas emitido por la quema de combustibles fósiles del pasado ya está en la atmósfera. Si se quiere reducir el efecto invernadero habrá que hacer algo y esto sería siempre más barato que la sombrilla espacial. Quizás todo depende de lo barato que se pueda hacer, tanto desde el punto de vista económico, como desde el punto de vista energético, pues una planta de estas consume energía.
Copyleft: atribuir con enlace a http://neofronteras.com/?p=5570

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