martes, 11 de julio de 2017

Otra molécula prebiótica en el medio interestelar

Hallan metil isocianato, un precursor de aminoácidos, en una nube de formación estelar.
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¿Qué es la vida? Quizás no lo sepamos exactamente nunca, pero la vida tal y como la conocemos está basada en la química. Tal vez tampoco averigüemos cómo surgió, pero quizás podamos acercanos a algunos procesos que se dieron previamente.
Una posibilidad es que los bloques químicos a partir de los cuales se forman las moléculas que constituyen la vida cayeran de alguna manera del espacio. Una posibilidad es que lo hicieran en forma de meteoritos. Pero este material tuvo que originarse de algún modo. Puede que lo hiciera en la nebulosa que formó el sistema planetario.
Quizás nos pueda ayudar a comprender esto un resultado reciente obtenido gracia a ALMA. Con esta formación de radiotelescopios que sintoniza ondas de radio submilimétricas y milimétricas se han detectado complejos prebióticos orgánicos en el sistema IRAS 16293-2422. En concreto, dos equipos internacionales formados por Rafael Martín-Doménech (Centro de Astrobilogía en Madrid), Víctor M. Rivilla (Osservatorio Astrofisico di Arcetri, Florence), Niels Ligterink (Observatorio de Leiden) y Audrey Coutens (University College London) han usado este instrumento para detectar metil isocianato. Este logro lo consiguieron a partir de datos de archivo de ALMA.
Este descubrimiento se suma al que se hizo con este mismo sistema con la detección de azúcares y es importante porque el metil isocianato está involucrado en la síntesis de péptidos y aminoácidos que forman las proteínas.
Al dificultad de encontrar esta molécula (y casi cualquier otra) estriba en poder encontrar sus líneas de emisión dentro del marasmo de líneas espectrales de las ondas electromagnéticas procedentes de una nube de formación de este tipo, pues las moléculas que no son simples tienen muchas posibles transiciones y, por tanto, emiten muchas líneas.
El metil isocianato fue supuestamente detectada en el cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko hace dos años gracias a la misión Rosetta de la ESA. Desde entonces ha sido un posible blanco a buscar en otros lugares del Cosmos. Además de en IRAS 16293-2422, el metil isocianato ha sido detectado previamente en otras dos nubes de formación estelar: Orion KL y Sagittarius B2 (en 2015 y 2016 respectivamente). Pero en este caso se trataba de un ambiente muy caliente con estrellas masivas que son muy diferentes al Sol.
IRAS 16293-2422 es un sistema múltiple de estrellas jóvenes a 400 años luz de distancia en dirección hacia la constelación de Ofiocus. La molécula fue detectada en la región interior densa de la esfera de polvo y gas que envuelve a las estrellas jóvenes que acaban de forjarse en esa nube de formación estelar.
Los planetas se forman como un subproducto de la formación estelar. Así, planetas como la Tierra se forman con los materiales sobrantes de la formación del Sol. Por tanto, el estudio de sistemas como IRAS 16293-2422 permite a los astrofísicos asomarse a una ventana en la que se muestran casos muy similares a lo que puede pasara alrededor del Sol hace 5 Ga.
En este caso en particular, las protoestrellas son muy similares a como era el Sol cuando era un protoestrella. Al poco tiempo se tuvieron que dar las condiciones para que sobre la Tierra surgiera la vida, pues sabemos que está surgió muy pronto, al poco de formarse nuestro planeta. El haber encontrado moléculas prebióticas en este contexto añade otra pieza más al rompecabezas de cómo fue la aparición de la vida.
Además de identificar la molécula, estos investigadores simularon modelos computacionales de la química en esas condiciones y realizaron experimentos laboratorio.
Las simulaciones indican que metil isocianato debe formarse en gran cantidad en las condiciones que reinan en la nube de formación.
Los experimentos de laboratorios muestran que el metil isocianato puede, de hecho, producirse sobre las partículas heladas en las condiciones frías (15K) del espacio interestelar a partir de moléculas más simples y luz ultravioleta. Por tanto, estos experimentos y este hallazgo sugieren que las moléculas prebióticas posiblemente estén presentes alrededor de la mayoría de estrellas jóvenes como el Sol.
En resumen, este hallazgo sugiere que las moléculas orgánicas complejas pueden ser sintetizadas muy pronto en la evolución de un sistema estelar.
Estos dos equipos y otros seguirán estudiando esta y otras nubes de gas y polvo para hallar otras moléculas y así encontrar más moléculas que hagan de eslabones en la cadena de formación de moléculas aún más complejas, como los aminoácidos. En particular sería interesante encontrar glicina, que es el aminoácido más sencillo. ¡Ojalá lo consigan!
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