domingo, 30 de julio de 2017

NUEVOS RESTOS HUMANOS CANABALIZADOS EN ATAPUERCA

Han aparecido en el yacimiento del Mirador, en niveles calcolíticos

Consumo de enemigos vencidos, de seres venerados, comportamiento ritual o práctica de supervivencia... el canibalismo en la prehistoria nos sigue produciendo cierto asombro, desde la incomprensión que nos produce la enorme distancia temporal. Los yacimientos de Atapuerca atesoran una curiosa colección de casos de canibalismo a través de su amplia cronología, desde los más antiguos acaecidos hace 1,3 millones de años, pasando por el caso más célebre, el de los restos de Homo antecessor, para llegar a los últimos hallazgos, datados en la Edad del Bronce. A falta de un estudio específico de los huesos, en este último caso parece tratarse de individuos infantiles/juveniles, y no se ha constatado ningún tipo de tratamiento especial de los restos.

Fecha de Publicación 
14 de julio de 2017 
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Palabras clave:

prehistoria, Edad del Bronce, El Mirador, Atapuerca, Burgos, España, hueso, canibalismo, sucesosBibliografía científica, publicación original 
    Los yacimientos de Atapuerca han revelado en varias ocasiones comportamientos difíciles de comprender desde nuestra óptica actual, como son las evidencias de canibalismo sobre restos óseos humanos. A los restos canibalizados de Homo sp. de 1,3 millones de años aparecidos en la Sima del Elefante se suman casos como el más célebre de los restos de Homo antecessor (900.000-800.000 BP) hallados en Gran Dolina, especie definida precisamente a partir de estos fósiles. Además, en el yacimiento de El Mirador se habían documentado cráneos con la calota cortada, y con un tratamiento especial que parecía indicar que habían sido hervidos, quizá como parte de un ritual. Estos restos del Mirador datan del Calcolítico temprano, hace unos 3.900 años.
    Precisamente en este yacimiento de Mirador se ha producido el nuevo hallazgo, de una cronología más reciente. Los expertos estiman que tendría unos 1.000 años menos que los cráneos encontrados con anterioridad, aunque por ahora no se han podido obtener dataciones absolutas.
    Tal y como ha dado a conocer Josep María Vergés, responsable de la excavación, se han documentado en este caso restos de todas las partes del esqueleto, y además no presentan indicios de un trato diferencial, sino que aparecen junto con otros restos de consumo. A pesar de ello, el equipo científico considera que debió haber un componente ritual.
    Las observaciones preliminares de los restos óseos apuntan a que se trata de individuos jóvenes. Se han recuperado restos de algunos niños en torno a los 2 o 3 años de edad, pero la mayoría se sitúan aparentemente entre los 10 y los 12, ya que en ellos aún no se había producido la soldadura de las epífisis, que acontece en torno a los 16 años de edad. En cualquier caso, el estudio detallado de los restos óseos por parte de especialistas podrá corroborar o matizar estas primeras impresiones, además de ampliar los datos sobre el sexo de estos individuos.
    Los hallazgos se han producido en un sector en el que en las últimas campañas se excavó un enterramiento colectivo, de hecho aún aparecen cráneos apilados en los laterales del espacio, ya que cada vez que se depositaba un nuevo cuerpo en la zona central, los restos anteriores se desplazaban hacia las paredes.
    En otro sector de la excavación, se investigan restos de estiércol quemado de hace unos 5.000 años. Quemar estos deshechos era una práctica común en un momento en que no se aprovechaban aún como abono, ya que así se reducía drásticamente su volumen.
    En próximas campañas se espera seguir avanzando hacia el interior de la cavidad, y alcanzar quizá estancias que no estén colmatadas por completo y puedan aportar nuevos datos sobre ocupaciones de heidelbergensis y neandertales.
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