viernes, 21 de abril de 2017

Fósiles de bacterias del suelo de hace 3000 millones de años

Encuentran fósiles de lo que parecen ser bacterias del suelo de hace 3000 millones de años, por lo que la tierra firme de este planeta no fue tan aburrida y estéril durante miles de millones como se creía.

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Hubo un tiempo que usted, amigo lector, no estaba aquí. Un tiempo en el que todavía no había personas. Un tiempo en el que ni siquiera había ammonites, calamites o dinosaurios. Un tiempo en el que Opabinia, Nectocaris, Odontogriphus, Canadaspis, Odararia o Anomalocaris tampoco habían aparecido sobre la faz de la Tierra. Por no haber no había ni líquenes.
Hace 3000 millones de años sólo había microorganismos sobre este planeta. Generalmente se admite que estos estaban en los mares, pero el análisis de rocas de esa edad encontradas en Australia revela que ya entonces había microbios del suelo.
Las rocas, procedentes de la región de Pílbara (noroeste del país), han sido estudiadas por un grupo de investigadores de University of Oregon liderados por Gregory Retallack. Han analizado los microfósiles de microorganismos completos que contienen.
No es la primera vez que se descubren estos fósiles, pero hasta ahora se creía que medraban en el ecosistema marino. Sin embargo, este estudio en detalle ha revelado la presencia de minerales formados a partir de sales en esas rocas. Estos minerales no se pueden formar en el agua porque la sal se disolvería, sólo es posible en ambientes en los que la evaporación sobre tierra firme lo permite. Otros indicadores que también han encontrado en las rocas requieren de meteorización al aire libre sobre los suelos de esa época.
Por tanto, la vida no sólo estaba presente en los suelos de la Tierra de hace 3000 millones de años, sino que prosperaba ya entonces.
El estudio revela que el microbioma de esa época, representado en estas rocas, está compuesto por al menos 5 especies distintas caracterizadas en sus fósiles de distinto tamaño y forma con una densidad de 1000 células por milímetro cuadrado. La más numerosa posee una forma ahusada propia del grupo de las actinobacterias actuales, microrganismos que forman “mohos” de descomposición y que dan ese olor particular al suelo de los jardines.
Otra especie corresponde a fósiles de aspecto esférico que se asemejan a las bacterias púrpuras del azufre, microbios que realizan la fotosíntesis en ausencia de oxígeno a partir de dióxido de azufre y que dejan tras de sí un rastro abundante de minerales de azufre en el suelo.
La variedad y abundancia de estos microorganismos en el suelo de esa época indicaría la presencia de productores y consumidores propia de los ecosistemas terrestres en una red trófica compleja, por lo que ya entonces la vida del suelo tendría muchas de las funcionalidades que tiene hoy en día. Así, por ejemplo, los microorganismos de esa época ya participarían en los ciclos del carbono, fósforo, azufre y nitrógeno, por lo que estos ciclos serían más antiguos de lo que se pensaba.
El hallazgo es un tanto conflictivo, pues, basándose en los fósiles de estromatolitos, se cree que la vida se inició hace 3700 millones de años en los océanos, por lo que casi no habría tiempo evolutivo que generarse ecosistemas tan complejos en tierra firme en sólo 700 millones de años, según algunas interpretaciones. Aunque también hay escenarios que sitúan el origen de la vida a una época anterior a esos 3700 millones de años y que esta habría sobrevivido al supuesto (o inexistente) bombardeo intenso tardío.
Si este resultado se confirma habrá que repensar la imagen de la Tierra primitiva, pues esa idea de que la tierra firme de este planeta fue aburrida y estéril durante miles de millones de años puede que no sea cierta.
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