martes, 25 de abril de 2017

El ser humano exterminó la megafauna australiana

No hallan pruebas de que un cambio climático extinguiera la megafauna australiana, pero sí de la presencia de esta hasta que llegó el ser humano.

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Hay razones para creer que el ser humano estuvo implicado en la desaparición de la megafauna en varios continentes.
Varias teorías así lo sostienen, pero hay otras que tratan de negarlo, no se sabe si por motivos científicos, por competitividad académica o por querer exonerar al ser humano de alguno de sus aspectos más negativos.
Saber si la persistente colonización de este mundo por el ser humano ha causado estas extinciones es importante para ser así conscientes de nuestro papel en este planeta. Además, las megafaunas son del interés del público en general, que se siente fascinado por esos animales gigantes que una vez anduvieron sobre la Tierra y que ya no están entre nosotros.
El último estudio al respecto se centra en la megafauna que había en Australia antes de que el ser humano llegara. La megafauna australiana de hace 50.000 años incluía canguros de 500 kilos, wombats de 2 toneladas, lagartos de 8 metros de largo, leones marsupiales de 150 kilos y tortugas del tamaño de un Volkswagen escarabajo.
Más del 85% de los mamíferos, aves y reptiles de más de 50 kilos se extinguieron al poco de la llegada de los seres humanos a esa isla. Una vez llegó este, los grandes marsupiales de la isla continente empezaron a desaparecer hasta que casi todos se extinguieron hace 45.000 años.
Los científicos han estado debatiendo sobre la extinción de la megafauna australiana durante décadas. Algunos han mantenido que los animales no habían sobrevivido a los cambios climáticos, incluyendo el que se dio hace 70.000 años, cuando gran parte del paisaje del suroeste australiano pasó de ser bosques de eucaliptos a un ambiente árido de vegetación dispersa.
Otra teoría sostiene que los animales fueron cazados hasta la extinción por los primeros colonizadores que llegaron al continente hace 50.000 años. Aunque también pudo ser una combinación de caza excesiva y cambio climático.
Ahora, un grupo de investigadores de Monash University y de University of Colorado Boulder han usado la información contenida en los sedimentos extraídos en testigos de perforación en el Indico al lado de la costa suroeste de Australia. Estos sedimentos contienen capas cronológicamente apiladas de materiales que fueron lavados en el continente y arrastrados hasta el mar. Entre ellos se pueden encontrar polvo, granos de polen, cenizas y esporas de
Sporormiella, hongos que viven sobre los excrementos de los animales herbívoros.
Esta información les ha permitido reconstruir el pasado climático de la región y los ecosistemas del continente. Este estudio puede ser de interés en las comunidades académicas relacionadas con la Arqueología y las ciencias de la Tierra en general.
Los testigos con estos sedimentos permitieron a estos investigadores mirar hacia atrás en el tiempo, en concreto hasta hace más de 150.000 años, lo que incluye todo el ciclo de glaciaciones. Las esporas de Sporormiella son abundantes a lo largo de casi todo este tiempo, hasta que hace 45.000 años decaen, presumiblemente debido a la desaparecieron de herbívoros.
“La abundancia de estas esporas es una buena prueba de la presencia de grandes mamíferos en el paisaje del suroeste de Australia hasta hace 45.000 años. Entonces, en una ventana temporal de sólo unos pocos miles de años, la población de megafauma colapsó”, dice Gifford Miller (University of Colorado Boulder).
El año pasado este mismo investigador publicó un trabajo en el que analizaba este mismo problema usando la información de las cáscaras de huevo de aves gigantes.
Las pruebas encontradas en los sedimentos indican que hace 45.000 años el suroeste australiano era una de las pocas regiones de la isla que tenía bosques densos. Estos bosques serían la última incubadora de la biodiversidad debido a la gran cantidad de árboles y arbustos que contenían y en esa época vivían gran cantidad de animales en su seno. Es además la región en la que se han encontrado las más tempranas pruebas de la presencia del ser humano. Pero los investigadores implicados no han encontrado pruebas de que se diera un cambio climático en la época de la extinción.
Según Miller la extinción fue causada por una sobrecaza que pudo ser incluso imperceptible. Ya en 2006 otro estudio apuntaba a que una caza de baja intensidad sobre la megafauna australiana, que puedo significar, por ejemplo, la captura de sólo un mamífero joven por persona y década pudo dar como resultado la extinción de especies en sólo unos pocos siglos.
Así que lo más probable es que los aborígenes australianos de esa época no fueran conscientes de los que estaban haciendo, al contrario que el ser humano actual.
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