martes, 11 de octubre de 2016

Rosetta termina su misión

Tal y como estaba planeado, la sonda Rosetta termina su misión chocando contra el cometa que ha estado estudiando estos dos años.

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Secuencia de fotos tomadas por Rosetta según se acercaba a la superficie. Fuente: ESA/Rosetta/MPS for OSIRIS Team MPS/UPD/LAM/IAA/SSO/INTA/UPM/DASP/IDA.
La sonda Rosetta terminó ayer sus días en un impacto controlado contra el cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko.
Conforme el cometa y la sonda se alejaban del Sol más allá de la órbita de Júpiter, la luz recibida por los paneles solares empezaba a no ser suficiente como para alimentar los sistemas de Rosetta, así que los ingenieros de la ESA diseñaron la misión para que terminara por estas fechas. Además, según nuestra perspectiva, el cometa y la sonda se encuentran a punto de pasar al lado opuesto del Sol y durante un mes los ingenieros no podrían haber establecido las comunicaciones fácilmente.
Sin embargo, se ha aprovechado este fin de la misión para tomar unas últimas fotos y datos según la sonda se acercaba a la superficie del núcleo cometario. Una vez sobre la superficie, a las 10:39 UTC en la región de Ma’at, se perdió todo contacto al ser la sonda ya incapaz de apuntar con su antena a la Tierra, si es que ha sobrevivido a un choque a 0,9 m/s. La distancia recorrida desde la órbita de Rosetta hasta la superficie de 67P fue de 19 km.
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Última foto transmitida por Rosetta cuando se encontraba a 20 m de la superficie. La foto tiene una resolución de 5mm por píxel en el original. Fuente: ESA/Rosetta/MPS for OSIRIS Team MPS/UPD/LAM/IAA/SSO/INTA/UPM/DASP/IDA.
La misión desde su lanzamiento ha durado 12 años y han sido dos años de recogida de datos muy valiosos de 67P/Churyumov-Gerasimenko que nos servirán para comprender mejor el origen del Sistema Solar y la vida sobre la Tierra.
Rosetta ha sido la primera misión en la historia en la que se ha escoltado un cometa durante una gran parte de su órbita y la única en la que se ha depositado un aterrizador sobre su superficie: Philae. Esta subsonda fue la primera (en noviembre de 2014) en tomar fotos de la superficie de un cometa, así como otros valiosos datos.
Los cometas son los restos de los planetesimales a partir de los cuales se formaron los cuerpos del Sistema Solar, así que contienen materiales que no han sido casi transformados desde esos tiempos. Entre otras cosas, se propuso en su tiempo que los cometas podrían haber proporcionado agua a la Tierra e incluso sustancias orgánicas a partir de las cuales se podría haberse iniciado la vida.
Los científicos sólo han podido analizar hasta ahora un 5% de los datos que Rosetta ha obtenido en toda la misión, así que es de suponer que vayamos viendo más resultados en el futuro incluso con la misión concluida. Pero ya sabemos mucho más que antes. Entre otros hallazgos están los siguientes:
– La forma del núcleo cometario de 67P es extraña y está formada por dos lóbulos que semejan un pato, no una patata como se creía. No se sabe si es una forma rara de erosión o el fruto de la colisión de dos cuerpos.
– El núcleo de 67P tiene una topografía compleja con fracturas, cañones, acantilados, boulders y formaciones extrañas
– Rosetta pudo captar chorros de gas emanando de la superficie de 67P.
– La sonda Rosetta detectó con su magnetómetro ondas de baja frecuencias a 40-50 mHz. Se especula que podrían generarse por las partículas cargadas eléctricamente expulsadas en los chorros de gas, pero no se sabe seguro.
– 67P contiene grandes cantidades de agua, pero su composición isotópica es distinta a la de la Tierra, así que esto va en contra de la teoría que mantiene que el agua terrestre fue depositada por los cometas.
– El cometa, además de hielo, contiene ciertas cantidades de sustancias orgánicas, como el aminoácido glicina, etanol o glicoaldehído. El amoniaco cianuro y sulfuro de hidrógeno le darían un olor a una mezcla de orina de gato, huevos podridos y almendras amargas. Además se detectó fósforo, que es un elemento fundamental en la bioquímica terrestre.
67P/Churyumov-Gerasimenko se aleja del Sol y de nosotros, pero volverá al Sistema Solar interior reiteradamente, pues resistirá durante millones de años. Quizás un día tengamos la voluntad, el dinero y la tecnología para revisitar este cometa y encontrar a Rosetta y Philae allí, durmiendo el sueño eterno. Mientras tanto esperemos que ya sepamos mucho más sobre el origen del agua, de la vida y del ser humano.
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