martes, 27 de septiembre de 2016

Predicen extinción masiva en los océanos

La sobre-explotación de las grandes especies marinas conducirán a una gran extinción de los océanos si no cambiamos nuestro comportamiento.

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El ser humano está destruyendo las especies marinas más grandes a un ritmo muy superior al que evitaría su desaparición. Así que estos animales se extinguirán antes y los océanos terrestres se enfrentarán a una extinción masiva por efecto dominó.
El principal causante de este declive de especies es la sobrepesca efectuada por los humanos, algo que no tiene precedentes en la historia de la vida sobre la Tierra.
Jonathan Payne (Universidad de Stanford) ha puesto en contexto esta extinción moderna con las cinco extinciones masivas que se han dado antes en este planeta.
Payne y sus colaboradores examinaron la asociación entre el nivel de amenaza de extinción y las tendencias ecológicas, como el tamaño del cuerpo, durante los últimos 500 años para dos grandes tipos de animales marinos (moluscos y vertebrados) y lo compararon con lo que ha sucedido a lo largo de los últimos 445 millones de años, en especial con hace 66 millones de años (justo antes de la extinción del Cretácico en la que desaparecieron los dinosaurios). Acaban de publicar un artículo con sus hallazgos.
Para esta tarea se valieron de los datos del registro fósil. Comprobaron que lo que está pasando ahora es muy distinto de los que ha venido pasando en pasado geológico.
En especial, los autores del estudio encontraron que la era moderna es única en el grado en el que las criaturas de mayor tamaño son eliminadas de los mares, lo que las hace encaminarse hacia la extinción. Calculan que por cada factor de 10 en aumento de la masa corporal se tiene una amenaza de extinción en un factor de 13. Es decir, en la actualidad, cuando más grande es una animal marino, más fácil que se extinga.
Esta extinción selectiva puede tener consecuencias graves sobre la salud de los ecosistemas marinos debido a que se tiende a eliminar seres de la parte más alta de la pirámide alimenticia. Estos animales son muy importantes porque se mueven a lo largo de toda la columna de agua y el lecho marino y ayudan a reciclar nutrientes a lo largo de todos los océanos. Las consecuencias de su desaparición pueden ser nefastas para las demás especies, que pueden desaparecer también por efecto dominó.
Judy Skog, director de la sección de ciencias de la Tierra de la National Science Foundation y responsable de financiar el estudio, dice que el hallazgo se debe incorporar en la toma de decisiones acerca de la administración de los recursos marinos, sobre todo de las reservas pesqueras. Según él, estos resultados muestran que los grandes animales marinos van a desaparecer de los mares más rápido que los animales pequeños. El registro fósil indica que esta tendencia no ha sucedido en el pasado y que es el resultado del mundo moderno.
Los autores no analizan las causas de esta desaparición porque esta está ya documentada profusamente en la literatura científica y apunta a un culpable: el ser humano. Básicamente es consistente con la sobrepesca y la explotación de especies de gran tamaño que, sin duda, se efectúa. Conforme las especies de mayor tamaño se van agotando se explotan las siguientes de mayor tamaño y así sucesivamente.
Esto no es más que la ley de optimización del forrajeo, que tan buenos ejemplos tenemos en tierra firme. Entre otros está la extinción de la megafauna que el ser humano efectuó en distintos continentes.
Básicamente el ser humano penetra en un nuevo ecosistema y caza primero a los animales más grandes, sean los mamuts de Norteamérica o los moas de Nueva Zelanda, porque es lo que mejor relación recompensa/esfuerzo tiene. Una vez agotados pasa a cazar otras especies más pequeñas.
Hasta hace poco los seres humanos estaban restringidos a pescar cerca de las costas y con barcos y tecnología rudimentarios, por lo que su impacto era escaso. Pero, desde que la tecnología moderna lo permitió, el ser humano consiguió penetrar en todos los mares y a cualquier profundidad para pescar a escala industrial. Hemos conseguir penetrar en un nuevo ecosistema y estamos destruyendo su megafauna.
Payne dice que todavía hay esperanza para revertir el proceso si los seres humanos cambian su comportamiento.
“No podemos hacer mucho para revertir la acidificación y el calentamiento de los océanos, que son, ambas, amenazas reales que deben ser abordadas. Pero podemos cambiar los tratados relativos a la caza y la pesca. Las poblaciones de peces tienen el potencial de recuperarse mucho más rápidamente que el clima o la química oceánica. Podemos invertir esta situación de una forma relativamente rápida con las decisiones administrativas apropiadas a nivel nacional e internacional”, añade.
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