jueves, 4 de agosto de 2016

Subida inevitable de 1,5 grados en tierra firme

Según un estudio reciente la temperatura en tierra firme subirá al menos 1,5 grados respecto a los niveles preindustriales aunque dejemos de emitir gases de efecto invernadero.
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Si al lector le parece que las temperaturas de este verano boreal son altas posiblemente tenga razón. Cada año, cada estación, cada mes batimos una nueva marca de temperatura. Los más de 50 grados que se han registrado estos días en Oriente Medio no son más que un indicador más de que el planeta se está calentando. O mejor dicho, lo estamos calentando.
Pase lo que pase, hagamos lo que hagamos, ninguno de los que estamos vivos ahora verá unas condiciones similares a la época preindustrial en la que no arrojábamos millones de toneladas de dióxido de carbono a la atmósfera. La inercia es muy grande y el planeta seguirá calentándose.
Esta en nuestra mano, eso sí, que el desastre no sea muy grande. De ahí la meta de conseguir que la Tierra no se caliente por encima de 1,5 grados centígrados de media. Aunque algunos opinan (generalmente porque defienden ciertos intereses de la industria) que es mejor tratar de no alcanzar los 2 grados, los expertos del campo sostienen que esto sería desastroso.
Ahora se publica un estudio según el cual será inevitable alcanzar una subida de temperatura de 1,5 grados sobre tierra firme. Según sus autores hay dos razones principales por las que esto va a pasar.
La primera es que ya hemos alcanzado las 400 partes por millón en concentración de dióxido de carbono atmosférico y el clima del planeta seguirá evolucionando hasta alcanzar un nuevo equilibrio a una temperatura más alta. En la actualidad el planeta está fuera del equilibrio y los océanos están absorbiendo gran cantidad de calor de la atmósfera, pero este fenómeno declinaría según la Tierra fuera llevada a un estado climático estable.
La segunda es que el ritmo de calentamiento sobre tierra firme es, con mucho, superior que el promedio del planeta, que incluye la temperatura de los océanos. Esto es algo avalado por las medidas meteorológicas y que, además, es reproducido por los modelos climáticos.
Según Chris Huntingford (Centre for Ecology & Hydrology) sería inapropiado crear miedos adicionales sobre el cambio climático, pero este resultado no es más que uno más sobre que los océanos están actuando como sumideros de calor en la actualidad.
“Aunque los niveles actuales de dióxido de carbono se estabilizaran, se producirá de todos modos un calentamiento adicional según nos movamos hacia un estado climático de equilibrio. Además, tanto los datos como los modelos computacionales indican un aumento de la temperatura sobre tierra firme”, añade.
Como este aumento de 1,5 sobre los continentes parece inevitable, urge realizar estudios sobre el impacto que tendrá sobre los ecosistemas, glaciares, etc. Además habrá que evaluar el efecto que todo esto tendrá sobre la salud y modo de vida del ser humano, que seguro que no es bueno.
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