domingo, 19 de junio de 2016

Sobre los primeros planetas

Proponen estudiar un tipo concreto de estrellas para así detectar planetas, quizás con vida, hechos de grafito y diamante.

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El Big Bang sólo produjo hidrogeno, helio y pequeñas cantidades de otros elementos. Si las biomoléculas que usan las células de nuestros cuerpos poseen elementos más pesados, como el carbono, es porque se generaron en el interior de las estrellas en reacciones de fusión nuclear. Somos cenizas de estrellas, aunque gran parte de nuestro hidrógeno sea primordial.
Una de las cuestiones sobre la vida es cuándo pudo aparecer por primera vez. Naturalmente, cuando hablamos de la vida en el Universo normalmente nos referimos a la vida química basada en carbono con agua como disolvente, básicamente porque es el único tipo de vida que conocemos.
Por tanto, para que surja la vida debe haber elementos más pesados que el hidrógeno: carbono, nitrógeno, fósforo, oxígeno, azufre, etc. Además, estos elementos deben estar en el sitio apropiado para que la vida se desarrolle, como un planeta en el que haya agua líquida.
La vida pudo surgir pronto en el Universo, pues las estrellas masivas gastan su combustible nuclear en unos pocos millones de años y liberan elementos pesados al medio. Elementos que pueden dar lugar más tarde a planetas en donde aparezca la vida durante la formación de otras estrellas.
Un grupo de astrofísicos ha realizado un estudio sobre cómo podrían ser los primeros planetas sobre los que puedo surgir la vida. Según estos investigadores, a diferencia de la Tierra que tiene un núcleo de hierro y un manto y corteza de silicatos, los primeros planetas podrían estar hechos principalmente de carbono en forma de grafito, carburos y diamante. Además, este grupo propone que estos planetas podrían ser encontrados si se buscan alrededor de una determinada clase de estrellas.
Los planetas son sólo un subproducto de la formación estelar y, por tanto, es relativamente fácil saber la composición promedio de los posibles planetas que orbiten una estrella analizando la composición de la misma por espectroscopía.
Avi Loeb (Harvard-Smithsonian Center for Astrophysics) y Natalie Mashian han estudiado una clase especial de estrellas viejas con carbono, pero pobres en otros elementos denominadas estrellas CEMP (carbon-enhanced metal-poor). Este tipo de estrellas contienen sólo una cienmilésima parte de hierro que el Sol, lo que implica que se formaron antes de que el medio interestelar fuera sembrado de elementos pesados.
“Estas estrellas son fósiles de un universo joven. Mediante su estudio podemos echar un vistazo a cómo los planetas y la posible vida del Universo comenzaron”, dice Loeb.
A pesar de que estas estrellas no tienen casi hierro y otros elementos, por el contrario sí tienen más carbono del esperado para su edad. Esta abundancia relativa de carbono pudo influir en la formación planetaria cuando esta partió de granos ricos en carbono que se agregaban unos a otros formando cuerpos cada vez más grandes hasta que se formaron planetas.
Estos planetas ricos en carbono no serían tan diferentes en aspecto de los planetas de tipo rocoso desde la distancia, pues su tamaño y masa serían similares a las de los rocosos. Pero, posiblemente, sus atmósferas serían distintas, pues contendrían gases como monóxido de carbono y metano.
Estos investigadores proponen una campaña de observación dedicada a la observación de estrellas CEMP encaminada a detectar planetas a su alrededor por la técnica de tránsito. Al fin y al cabo, tal y como dice Mashian, nunca sabremos si estos planetas existen si no miramos. Cuando tengamos los telescopios orbitales necesarios incluso se podrían obtener espectros de sus atmósferas.
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