miércoles, 15 de junio de 2016

Evalúan los daños en la Gran Barrera

Una campaña científica de observación arroja datos demoledores sobre el evento de blanqueamiento de coral de este año en la Gran Barrera australiana.
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Ya sabíamos desde hace semanas, por las observaciones desde avión u subacuáticas, que el blanqueamiento del coral en la Gran Barrea australiana había sido muy grave el pasado verano austral, sobre todo en los dos tercios más al norte. Ahora los científicos empiezan a evaluar y cuantificar el alcance del daño.
Los corales son colonias de animales, pólipos que a veces hacen crecer un armazón calcáreo. Pero estos pólipos suelen tener algas simbióticas (zooxanthellae) en su interior que les proporcionan alimento. Además, estas algas dotan al coral de su color característico. El coral, a cambio, proporciona cobijo a las algas.
Pero esta simbiosis se da en un equilibrio muy delicado. Si la temperatura es demasiado alta el coral expulsa las algas y pierde el color. A veces el coral blanqueado que ha perdido las algas no termina de morir y recupera el color y sus simbiontes, aunque esto afecta a su crecimiento y reproducción. Si no consigue sobrevivir a uno de estos sucesos entonces terminar muriendo definitivamente, dejando tras de sí el esqueleto calcáreo (generalmente de color blanco).
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Los esqueletos blancos de coral muerto pueden verse incluso desde el aire al poco de suceder el blanqueamiento. Pero al cabo de un tiempo son cubiertos otros seres, como otros tipos de algas, y se necesita sumergirse para inspeccionar el alcance del daño.
Ahora, los primeros estudios científicos confirman que el daño debido al blanqueamiento del coral que se ha producido el verano pasado en la Gran Barrera de Coral ha sido masivo.
El blanqueamiento ha matado definitivamente al 35% de todo el coral ubicado en las secciones norte y central.
En 24 de los 84 arrecifes estudiados el 50% del coral ha muerto, incluyendo especimenes de entre 50 y 100 años de edad. Según Terry Hughes (James Cook University) es imposible recuperar esta pérdida en menos de 100 años.
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La razón de esta tragedia es la combinación de unas aguas cada vez más cálidas debidas al cambio climático y el fenómeno de El Niño, un fenómeno cíclico en el cual las aguas del Pacífico suben de temperatura a niveles inusualmente altos.
Terry Hughes y sus colaboradores han realizado un extenso estudio en otras partes, como en el tercio sur de la Gran Barrera. En este caso la mortalidad ha sido de “sólo” un 5%. Esto se debe a que las temperaturas del agua en esa parte sur de la Gran Barrera estaban más cerca a lo normal para esa época del año.
Los arrecifes australianos no pertenecientes a la Gran Barrea situados en la costa oeste de Australia han sufrido una mortalidad del 15% como mínimo.
Este año ya se ha terminado la temporada de blanqueamiento al haberse terminado el verano austral. Pero Hughes dice que estudiaran de nuevo la situación en octubre y noviembre para verificar los resultados. No esperan, de todos modos, que la mortalidad se eleve por encima de las cifras ya publicadas.
Este evento de blanqueamiento ha sido el peor de los 3 mayores eventos de este tipo que se han dado en los últimos 18 años. El aumento en la frecuencia de estos eventos de blanqueamiento, que se espera que venga acompañado con el calentamiento global, no proporcionará a los arrecifes ninguna oportunidad de recuperación. Recordemos que estos 3 eventos se han producido cuando la temperatura sólo se ha elevado 1 grado centígrado respecto a los niveles preindustriales.
Se espera que, en condiciones normales, se pueda tener una recuperación parcial del daño producido esta temporada pasada en un poco más de una década. Como el coral muerto más antiguo contaba con ejemplares de muchas décadas de edad que no se puede resucitar, se necesitarán hasta 100 años para recuperar ejemplares similares. Pero esta predicción sólo se puede asumir si el calentamiento global se detiene, pues a este paso el ritmo de daño será superior al de recuperación.
Otra grave amenaza sobre el coral es la acidificación del agua. El dióxido de carbono de nuestras emisiones forma ácido carbónico en los mares que cambia el pH y dificulta la formación de estructuras de carbonato cálcico de muchos seres, incluidos los corales.
“Nos estamos quedando sin margen de tiempo para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero”, dice Hughes.
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Este año El Niño y del calentamiento global han hecho estragos en todos los arrecifes del Pacífico, produciéndose blanqueamiento masivo en muchos lugares de forma muy extensa. En la mayoría de estas regiones todavía no ha sido evaluado por los expertos (o publicado) el alcance de los daños.
Los arrecifes de coral no son solamente uno de los lugares más bellos de la Tierra, sino que además son regiones de inmensa biodiversidad. Cuando el coral desaparece, desaparece con ellos toda la fauna que cobijan, desde peces de colores increíbles a maravillosos seres que dejan apabullado al buceador no oceanógrafo y para los cuales no tiene palabras con los que nombrarlos.
La Gran Barrera australiana se puede ver desde el espacio. De hecho es la única estructura construida por seres vivos que se puede ver desde allí. Es el mayor arrecife de coral del mundo. Situada en el mar del Coral, frente a la costa de Queensland al noreste de Australia, la Gran Barrera se extiende sobre unos 2600 kilómetros de longitud.
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