lunes, 30 de mayo de 2016

Una de cada cinco plantas en peligro

El veinte por ciento de las especies de plantas del mundo corren riesgo de extinción.

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Este planeta del que somos hijos es siempre sorprendente y sublime. Pero estamos tan acostumbrados a la belleza que contiene que no la vemos, simplemente la damos por sentada.
Un ejemplo de ello son las plantas. No apreciamos lo maravillosas que son. Están ahí y no las vemos. Son capaces que captar la energía de algo tan etéreo como la luz. ¡Es increíble!
Esa máquina gravitatoria que produce energía por fusión nuclear que es la estrella más cercana a nosotros lanza sus fotones después de un viaje de miles de años por su interior, pero esos fotones sólo necesitan unos minutos para llegar de su superficie a la Tierra. En un día de primavera (ahora boreal) la luz solar llega con intensidad incluso en las últimas horas de la tarde. Entonces, algunas plantas se afanan por conseguir esa luz y transformarla en vida. Podemos captar con nuestros ojos la belleza de los mil matices de rojos y verdes que se dan en ese momento y, a la vez, saber qué está pasado. La poesía del mundo natural es mejor si se sabe un poco de ciencia.
La variedad de plantas es enorme y, pese a la crisis climática y de biodiversidad en la que estamos inmersos, se descubren nuevas especies en las pocas campañas botánicas que se financian. Si la taxonomía es una de las niñas huérfanas de la ciencia, la taxonomía vegetal lo es aún más.
Se han contabilizado hasta ahora 390.900 especies de plantas vasculares. Pese a todo, los botánicos descubren unas 2000 nuevas especies de plantas anualmente. El año pasado fueron descubiertas 2034. La mayoría de ellas se descubren Brasil, Australia o China. Un informe del Royal Botanic Gardens (Kew, RU) con todos estos descubrimientos y realizado por más de 80 científicos se ha hecho público recientemente.
El informe, además de describir las nuevas especies, hace una evaluación de la seguridad alimentaria, de las especies invasivas y de la pérdida de hábitats entre otros aspectos. Al parecer, este tipo de informe es el primero que se realiza en relación a las plantas, pese a que sí se ha hecho anteriormente con otro tipo de organismos.
Entre las nuevas plantas descubiertas está la Drosera magnifica, una planta carnívora que crece hasta el metro y medio de altura en Brasil.
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También está la Oberholzeria etendekensis, un arbusto del desierto de Namibia que ha abierto todo un nuevo género.
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Las malas noticias son que una de cada cinco especies de plantas están en riesgo de extinción. Una de ellas es Gilbertiodendron maximum, un árbol de 45 metros de altura que crece en la selva de Gabón.
Otra especie a la que le pasa lo mismo es Sartidia isoalensis, una hierba descubierta en el parque nacional de Isalo en Madagascar. En este caso en particular su situación de peligro se debe a la competencia desleal que le hacen otras plantas foráneas introducidas por el ser humano.
Según este informe, la razón de que globalmente el 20% de las especies de plantas estén en peligro de extinción se debe principalmente a la pérdida de hábitats.
Esto se puede evaluar también usando imágenes de satélite y contabilizando el área cubierta por vegetación natural. Así lo han hecho los autores de este informa con imágenes tomadas entre 2001 y 2012.
El ecosistema vegetal natural que más se ha encogido en términos porcentuales en ese tiempo es el de los manglares, con un 25% de su área que se ha dedicado a otros usos, como la cría de langostinos o para campos de golf. Aunque los manglares han conseguido crecer en otros lugares, el balance neto es muy negativo y la tendencia es hacia su desaparición.
Le sigue en esta tendencia de pérdida de hábitats los bosques tropicales y subtropicales, que también ha visto reducida su superficie en un 25%.
Otros tipos de ecosistemas como los desérticos y los semidesérticos cubiertos por arbustos también han experimentado una pérdida del más del 10%.
La actividad humana directa es la principal culpable de esta pérdida de hábitats, pero también se debe al cambio climático (también provocado por el hombre). Aunque según Kathy Willis (Royal Botanic Gardens) el impacto de este último factor climático es difícil de evaluar.
“Realmente necesitamos pararnos y pensar qué estamos haciendo acerca de la planificación del suelo a escala global”, dice Willis. Añade que el problema tiene que cuantificarse mejor porque hay muchos países, como los africanos, en donde la investigación botánica casi no se realiza.
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