jueves, 19 de mayo de 2016

Tectónica y biodiversidad coralina

La biodiversidad de los ecosistemas de arrecifes coralinos de Indonesia se debería a los procesos tectónicos que se dieron a lo largo de 100 millones de años.
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La biodiversidad en corales y los peces que hay en los arrecifes de Indonesia es más alta que en las aguas tropicales de cualquier otro país vecino de sudeste asiático.
Para poder comprender la razón de esta biodiversidad hay que retrotraerse a hace 100 millones de años, cuando lo que ahora es Sudamérica y África todavía formaban parte de un supercontinente y lo que ahora es India era entonces una isla en el hemisferio sur de la Tierra.
Un equipo internacional bajo la dirección de Loïc Pellissier (Universidad de Friburgo) ha estado estudiando el patrón geográfico en el que las nuevas especies de coral y los peces asociados a ellos evolucionaron a lo largo de los millones de años de historia evolutiva. Para ello usaron un modelo computacional.
Estos investigadores son capaces de mostrar que la deriva continental es la fuerza que está detrás de esta emergencia de nuevas especies.
Para llegar a esa conclusión combinaron diferentes simulaciones y datos reales. Estas incluían simulaciones de la expansión de los cambios geológicos del lecho marino a lo largo de una extensa parte de la historia de la Tierra, así como información de la temprana expansión de los trópicos basada en especies tropicales de corales encontradas en el registro fósil.
Además, fueron capaces de crear un modelo de dinámica espacial que indica dónde están localizadas las aguas cálidas y someras a lo largo del curso de la historia. Es en esas aguas en donde está el hábitat de los corales y otros organismos marinos tropicales.
En el modelo integraron los mecanismos evolutivos bien conocidos que permiten la formación de dos especies a partir de una sola. Así por ejemplo, si una población de una especie de pez tropical de hace 100 millones de años es separada en dos arrecifes debido a la tectónica, las dos poblaciones irán evolucionando de forma independiente hasta que se obtengan dos especies de peces distintas.
Esa fragmentación de los hábitats de arrecifes de coral se dio de manera real según las simulaciones de este grupo de investigadores. La simulación comienza hace 140 millones de años, cuando Sudamérica, África, India y Australia formaban parte del supercontinente Gondwana.
A lo largo de millones de años Gondwana se fragmentó, se dieron desplazamientos continentales masivos y se produjo una fragmentación de los arrecifes de coral. En particular, una fragmentación importante se dio hace 50-60 millones de años, cuando al región al oeste del mar de Thehys (el océano que había entre África y Eurasia) alcanzó una estructura compleja con muchos arrecifes no conectados entre sí. Los procesos de tectónica de placas de ese momento separaron y unieron estas aguas. Todo esto constituyó un sistema extremadamente dinámico que favoreció fuertemente los procesos de especiación.
Se sabe gracias al registro fósil que la región oeste del mar de Tethys fue un “punto caliente” de formación de nuevas especies en aquel tiempo. Además se sabe gracias a la misma fuente que, a lo largo de los 60 millones de años posteriores, esto punto caliente se desplazó desde el oeste de Tethys a lo que hoy es el sudeste asiático.
Este modelo proporciona una explicación a este movimiento porque los proceso de tectónica de placas hicieron aparecer nuevos hábitats en diferentes localizaciones a lo largo de millones de años, mientras que otros se unieron o desparecieron. Esta estructura dinámica animó a la reubicación de los puntos focales de biodiversidad.
Sin embargo, la biodiversidad ahora presente en sudeste asiático no puede ser explicada solamente mediante la recolocación, sino que esta región fue en la que, hace 15 millones de años, la fauna marina de Tethys se juntó con la que traía Australia. Este encuentro continental de estas dos placas fue el resultado de la deriva continental, que en este caso empuja a Australia en dirección hacia el ecuador. Se sabe que este encuentro también se dio con plantas y animales terrestres y ahora, gracias a este estudio, se sabe que también se dio con la fauna marina.
Los arrecifes de coral son ecosistemas sensibles a los cambios en la temperatura del agua y en su pH. Ahora son un foco de interés porque el cambio climático los está afectando de forma alarmante. Este mismo año la gran barrera de coral australiana ha sufrido el evento de blanqueamiento más grave de su historia del que se tenga noticia.
“En este contexto es importante comprender que los ecosistemas de los arrecifes de coral de la actualidad tienen una larga historia. Se necesitaron 100 millones de años para construir esta biodiversidad tan extraordinariamente grande, pero se pueden necesitar menos de 100 años para destruirla”, dice Pellissier.
En algunos puntos de Indonesia todavía se pesca con dinamita o cianuro en los arrecifes. Encima, la acidificación y calentamiento global provocados principalmente por los occidentales y China terminarán eliminando estas maravillas de la faz de la Tierra si no detenemos nuestras emisiones.
Esto nos recuerda que todo está interconectado y que la vida terrestre está ligada a todos los procesos que se dan en este planeta, incluso los negativos que genera el ser humano.
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