miércoles, 11 de mayo de 2016

Ciencia ciudadana antigua y cambio climático

La ciencia ciudadana realizada por personas corrientes de la antigüedad pone de manifiesto el cambio climático inducido por el ser humano desde el advenimiento de la revolución industrial.

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En 1442 un clérigo sintoísta japonés empezó a escribir un registro sobre los días en los que se producía hielo sobre el lago Suwa. Este hombre vivía cerca de ese lago en los Alpes japoneses y registró esos datos debido a la legenda según la cual un dios cruzaba el lago helado para visitar a una diosa al otro lado en su santuario.
Más tarde, en 1693, un mercader finlandés empezó a hacer lo mismo con la fechas en las que se rompía el hielo del río Torne que tenía cerca. La razón en este caso es que el estado del río era muy importante a la hora de transportar mercancías y comida.
Estos dos meticulosos conjuntos de datos constituyen el registro de información sobre hielo en tierra firme más antiguo conocido. Además, proporcionan referencias sobre las que evaluar el cambio climático inducido por el ser humano, según Sapna Sharma (York University) y John J. Magnuson (University of Wisconsin).
Según los datos recopilados se puede observar una tendencia hacia una formación cada vez más tardía de hielo en otoño y desaparición del mismo más pronta en primavera desde la revolución industrial.
Por tanto, se confirma por otra vía el cambio climático inducido por el ser humano debido a las emisiones de efecto invernadero procedente de la quema de combustibles fósiles.
Lo interesante de estos dos registros es que están alejados en el espacio y en el tiempo y, por tanto, los efectos locales quedan reducidos al usarse los dos registros. Además, estos registros de varios siglos de duración se realizaron mucho antes de que el cambio climático fuera tan siquiera un tema de conversación. Pese a todo, el patrón climático observado en ambos casos es muy similar.
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Se puede observa un patrón típico de época interglaciar desde 1443 a 1683 en el que la fecha de congelación se desplaza 0,19 días por década en promedio. Sin embargo, ese patrón de calentamiento se acelera 24 veces desde el comienzo de la revolución industrial, con 4,6 días de desplazamiento por década, lo que indica un cambio climático mucho más rápido en los últimos dos siglos.
En años recientes ambos ejemplos han mostrado patrones más extremos, lo que se corresponde a una aceleración de calentamiento global. Así por ejemplo, se ha observado que hay años en los que el lago Suwa no está totalmente cubierto de hielo, cuando estaba al 99% antes en la época preindustrial. Ahora está así sólo el 50% de las veces. Un comportamiento similar se aprecia en el río Torne.
“Nuestros hallazgos no sólo apoyan lo que los científicos han venido diciendo durante décadas, sino que además trae a la palestra las implicaciones de la reducción de la cubierta de hielo”, dice Sharma. Una menor cubierta de hielo tiene efecto sobre la ecología, la cultura y la economía.
“La disminución de la cubierta de hielo erosiona el sentido del lugar que el invierno da a muchas culturas, con la pérdida potencial de actividades como la pesca en el hielo, la práctica del ski y el transporte”, añade. Menos hielo y aguas más cálidas dan lugar, además, a la proliferación de algas, que reducen la calidad del agua.
Sharma y Magnuson dicen que planean realizar más estudios para comprender mejor las consecuencias ecológicas de estos cambios climáticos en estos casos.
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Fuentes y referencias:
Artículo original
Fotos Torne y Suwa: Terhi Korhonen y York University respectivamente

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