miércoles, 2 de marzo de 2016

WR 31a: una estrella encerrada en una burbuja azul


Sparkling at the centre of this beautiful NASA/ESA Hubble Space Telescope image is a Wolf–Rayet star known as WR 31a, located about 30 000 light-years away in the constellation of Carina (The Keel). The distinctive blue bubble appearing to encircle WR 31a, and its uncatalogued stellar sidekick, is a Wolf–Rayet nebula — an interstellar cloud of dust, hydrogen, helium and other gases. Created when speedy stellar winds interact with the outer layers of hydrogen ejected by Wolf–Rayet stars, these nebulae are frequently ring-shaped or spherical. The bubble — estimated to have formed around 20 000 years ago — is expanding at a rate of around 220 000 kilometres per hour! Unfortunately, the lifecycle of a Wolf–Rayet star is only a few hundred thousand years — the blink of an eye in cosmic terms. Despite beginning life with a mass at least 20 times that of the Sun, Wolf–Rayet stars typically lose half their mass in less than 100 000 years. And WR 31a is no exception to this case. It will, therefore, eventually end its life as a spectacular supernova, and the stellar material expelled from its explosion will later nourish a new generation of stars and planets.
Justo en el centro de esta imagen, tomada por el Telescopio Espacial Hubble, se puede ver a WR 31a: una estrella Wolf-Rayet, ubicada a 30.000 años luz de distancia en la constelación Carina.
La distintiva burbuja azul que parece rodear a WR 31a es una nebulosa Wolf-Rayet: una nube interestelar de polvo, hidrógeno, helio y otros gases. Se crea cuando los veloces vientos estelares interactúan con las capas externas de hidrógeno que han sido expulsadas por estrellas Wolf-Rayet, dichas nebulosas suelen tener forma de anillo o esfera. Se ha calculado que la burbuja se formó hace 20.000 años y se está expandiendo a una velocidad de 220.000 kilómetros por hora.
Lamentablemente, el ciclo de vida de una estrella Wolf-Rayet es de solamente algunos cientos de miles de años (un parpadeo en términos cósmicos). A pesar de iniciar sus vidas con una masa de al menos 20 masas solares, las estrellas Wolf-Rayet suelen perder la mitad de su masa en menos de 100.000 años. WR 31a no es la excepción, terminará su vida convirtiéndose en una supernova, y el material expulsado durante la explosión dará origen a una nueva generación de estrellas y planetas.
Crédito: NASA / ESA / Hubble
FUENTE

WR 31a: una estrella encerrada en una burbuja azul


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