jueves, 25 de febrero de 2016

30 años de la Mir, la primera estación espacial internacional

El 20 de febrero de 1986 un cohete Protón-K puso en órbita el módulo central de la estación espacial Mir, la que con el tiempo se convertiría en la primera estación internacional de la historia. Antes de la Mir la humanidad había vivido durante largos periodos de tiempo en el espacio, pero nuca de forma continuada. A partir de su lanzamiento, y con la excepción de algún intervalo aislado, durante quince años siempre hubo al menos dos personas en órbita. Con la Mir aprendimos a vivir en el espacio. Concebida para una misión de cinco años, la Mir excedió todas las expectativas y se convirtió en el primer paso hacia la estación espacial internacional (ISS).
La estación espacial Mir vista desde
La estación espacial Mir vista desde el transbordador espacial Atlantis en 1996 (NASA).
El bloque central de la estación Mir había sido construido por la oficina de diseño NPO Energía, heredera de la OKB-1 de Serguéi Koroliov. Se trataba de la séptima estación de tipo DOS (Dolgovremennaia Orbitalnaia Stantsia, ‘estación orbital de larga duración) lanzada al espacio desde que en abril de 1971 fuera puesta en órbita la primera estación espacial de la historia, la Salyut 1 (DOS-1). En realidad, el programa Salyut había surgido como una fusión apresurada y casi clandestina entre las estaciones OPS (Orbitalnaia Pilotiruemaia Stantsia, ‘estación orbital tripulada’) de la oficina de diseño de Vladímir Cheloméi y las naves Soyuz de Energía.
Emblema de la estación Mir.
Emblema de la estación Mir.
El jefe de Energía a principios de los años 70, Vasili Mishin, quería concentrar todos los esfuerzos de su organización en el programa lunar tripulado. Por su parte, las estaciones militares OPS de Cheloméi —que formaban parte del programa secreto Almaz— no estaban todavía listas para volar. Los lugartenientes de ambas oficinas de diseño se reunieron a espaldas de sus jefes con el beneplácito de los militares y el ‘Ministerio del Espacio’ o MOM (el Ministerio de Maquinaria General) para crear las estaciones DOS. Desgraciadamente, los comienzos habían sido trágicos. La misión de la Salyut 1 (DOS-1 o 17K-1) había terminado con la trágica pérdida de la tripulación de la Soyuz 11, aunque los tres cosmonautas habían demostrado que se podía vivir en una estación orbital. Desgraciadamente, la OPS-1, la DOS-2 y la DOS-3 (Kosmos 557) no pudieron ser habitadas por desperfectos sufridos durante el lanzamiento.
Pero entre 1973 y 1982 la URSS logró lanzar otras seis estaciones Salyut, incluyendo tres estaciones DOS (Salyut 4, 6 y 7) y tres estaciones militares OPS (Salyut 3 y 5), que recibirían la visita de al menos una tripulación cada una. La estación Salyut 6 (DOS-5) abrió una nueva era en la conquista del espacio al incluir un segundo puerto de atraque, permitiendo el acople de tripulaciones de refresco y naves de carga Progress. A partir de entonces la permanencia de las tripulaciones en órbita solo estaba limitada por el aguante físico y psicológico de los cosmonautas (el Skylab norteamericano también tenía un segundo puerto de atraque, pero nunca se usó). El siguiente paso era obvio: incluir más de dos puertos de atraque para que poder añadir más módulos y, de este modo, construir en órbita una estación espacial de gran tamaño. Por eso cuando la Unión Soviética anunció en 1986 que su nueva estación espacial DOS-7 (17KS) tenía más de dos puertos no asombró a los analistas, aunque el número -seis- sí fue una ligera sorpresa.
La Salyut 7 (DOS-6) con la Soyuz T-14 acoplada.
La estación Salyut 7 (DOS-6) con la Soyuz T-14 acoplada.
Para encontrar el origen del diseño de la Mir hay que remontarse a principios de 1976, cuando NPO Energía, por entonces con Valentín Glushkó al frente, decidió construir las estaciones DOS-7 y DOS-8 con múltiples puertos de atraque. Yuri Semionov, futuro jefe de Energía, estaría a cargo del proyecto. En principio la cuarta generación de estaciones DOS contaría con cuatro puertos de atraque y estaría situada en una órbita de 65º de inclinación para cubrir la mayor parte del territorio soviético (finalmente se decidió lanzarla en una inclinación más tradicional de 51,6º como el resto de Salyut —o la ISS— para aprovechar la mayor capacidad de carga que ofrecía una órbita más baja). En agosto de 1978 se aumentó el número de puertos de atraque a seis. Dos estarían en los extremos del eje longitudinal de la estación y los otros cuatro, radiales, en la parte cilíndrica frontal. Un año más tarde, en julio de 1979, se optó por situar cinco de los puertos en un nodo esférico frontal, un cambio de diseño significativo con respecto a las anteriores DOS.
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El módulo central de la Mir, DOS-7 o Módulo Base (BB en ruso). A la izquierda se aprecia el nodo con cinco puertos de atraque (Roscosmos).


Quedaba por resolver la cuestión de los módulos que debían acoplarse a la nueva estación. La Salyut 6 y la Salyut 7 habían recibido la visita de naves de carga TKS (Transportni Korabl Snabzhenia, ‘nave de transporte y abastecimiento’) diseñadas por la oficina de Cheloméi. Estas naves habían sido concebidas para enviar carga y tres cosmonautas a las estaciones OPS del programa Almaz, pero tenían la pega de que eran casi tan grandes —unas veinte toneladas—, complejas y caras como las propias estaciones DOS. Otro inconveniente de usar estas naves como módulos permanentes es que, una vez acoplados, toda la masa asociada con los sistemas de propulsión sería ‘peso muerto’, una masa que sin embargo habría que tener en cuenta para las maniobras de propulsión.
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Nave TKS, formada por la cápsula VA en la parte izquierda y el módulo FGB en la parte derecha. Al fondo se puede ver una estación espacial OPS del programa Almaz (Novosti Kosmonavtiki).
Los ingenieros de Energía proponían usar módulos especializados de pequeño tamaño basados en los sistemas de las naves Soyuz —similares al observatorio espacial Gamma—, pero en 1979 la oficina KB Salyut, se hizo cargo del desarrollo de las futuras estaciones DOS-7 y DOS-8 debido a la sobrecarga de trabajo de Energía y estos módulos se abandonaron. En 1981 KB Salyut anunció a instancias del MOM que se usaría nuevos módulos denominados 37K. Este tipo de módulo sería parecido a la sección FGB (Funktsionalno-Gruzovoi Blok, ‘bloque funcional y carga’) de carga y propulsión de las naves TKS, pero más pequeño. El módulo, de unas diez toneladas, alcanzaría la estación mediante un ‘remolcador’ 77KE —también derivado del FGB— donde estarían situados los sistemas de propulsión y navegación. De este modo, solo se acoplarían los elementos necesarios y no habría necesidad de cargar con masa innecesaria. Además, los módulos 37K se iban a emplear en el programa de transbordadores Burán, por lo que el programa espacial soviético se podía ahorrar bastantes recursos si se usaban en los dos proyectos al mismo tiempo.
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Imagen de la estación Mir 2 (DOS-8) con módulos basados en la nave Soyuz (www.buran.ru).
La decisión de usar los módulos 37K en la futura Mir se tomó el 11 de febrero de 1981 gracias al apoyo de los militares y, especialmente, de Serguéi Afanasiev, el todopoderoso ‘ministro del espacio’ a cargo del MOM. El 6 de noviembre el gobierno soviético ordenó la construcción de cuatro módulos denominados TsM (Tselevoi Modul, ‘módulo de misión’). El primer módulo sería el TsM-D (Doosnaschenie, ‘equipamiento’) o 37KD, que llevaría una esclusa, giróscopos y equipos para la supervivencia de la tripulación. Le seguiría el TsM-T o 37KT, un módulo ‘tecnológico’ con sistemas para fabricar materiales en microgravedad y el TsM-P o 37KP (Prikladnoi, ‘aplicado’) con sistemas militares y para estudiar la atmósfera terrestre. A estos se le sumaría el TsM-G o 37KG (Gruzovoi, ‘carga’), encargado de llevar suministros a la estación. Dependiendo de la vida útil de la Mir, es posible que se hubiesen mandado varios módulos 37KG, algo que Energía no veía con buenos ojos al ser una competencia directa de sus naves Progress.
Se decidió construir primero un módulo 37K experimental, denominado lógicamente como 37KE o TsM-E, que debía ser lanzado en septiembre de 1984 a la Salyut 7. El 37KE tendría una longitud menor que el resto de módulos 37K y usaría un remolcador más grande. No obstante, los militares priorizaron la misión de la nave TKS-M (Kosmos 1686) con la carga militar Pion-K, por lo que a finales de 1983 se decidió enviar el 37KE a la Mir. Este módulo estaría situado en el puerto trasero de la estación DOS-7, así que incluía otro puerto de atraque para permitir el acoplamiento de naves Soyuz y Progress.
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El módulo 37KE (Kvant) en configuración de lanzamiento. A la izquierda se ve el módulo propiamente dicho, y a la derecha el remolcador (77KE) (Roscosmos).
Los planes del futuro complejo orbital sufrieron un cambio drástico en junio de 1984, cuando KB Salyut decidió olvidarse de los módulos 37K y lanzar en su lugar nuevos módulos de mayor tamaño, los 77KS. Durante el desarrollo del 37KE los ingenieros de KB Salyut habían comprobado que estos módulos eran más complejos y caros de lo previsto, en parte por culpa de la duplicación de sistemas entre el remolcador y el propio carguero. Los nuevos módulos 77KS serían tan grandes como la nave FGB, por lo que la futura estación espacial tendría una masa final mucho mayor. Si en su momento la elección de los 37K fue polémica, la decisión de usar los 77KS causó un pequeño ‘motín’ dentro de Energía. Los detractores pensaban, y el tiempo les daría la razón, que estos módulos eran demasiado caros y complejos para que estuviesen listos a tiempo (el plan original era lanzar los cuatro módulos en dos años). Por contra, los módulos basados en las Soyuz TM podrían ser lanzados en el plazo de un año.
El uso de los 77KS implicaba que la mayor parte de la masa de Mir estaría formada por estos módulos (80 toneladas frente a 20 toneladas del módulo DOS). Eso sí, los 77KS permitían llevar hasta la estación cinco toneladas de carga, mientras que los 37K solo tres. El módulo 37KE sería lanzado tal y como estaba previsto porque su construcción estaba demasiado avanzada como para cancelarla. ¿A qué fue debido este repentino cambio de opinión? La explicación hay que buscarla en la cancelación del programa tripulado TKS de Cheloméi. El Ministerio de Defensa y el MOM habían encargado un gran número de naves TKS para las Salyut y el resultado era que disponían de varias unidades a medio construir. El empleo de los módulos FGB modificados procedentes de las TKS en la Mir parecía ser una solución razonable para dar salida a estos equipos. Obviamente, los ingenieros de Energía no opinaban lo mismo.
Los 77KS serían módulos especializados. La sección trasera, con los sistemas de guiado, acoplamiento y propulsión era común a todos, pero la parte frontal se adaptaría a la función específica de cada módulo. Para permitir el traslado a los puertos de atraque radiales desde el puerto frontal, cada módulo dispondría de un pequeño brazo robot llamado Lyappa capaz de hacer girar las naves 90º.
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Funcionamiento del sistema Lyappa para mover los módulos 77KS a los puertos laterales del nodo de la Mir (NASA).
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Detalles del brazo robot Lyappa para mover los módulos 77KS entre los puertos de atraque (NASA).
El complejo Mir estaría formado finalmente por el módulo 37KE, bautizado posteriormente como Kvant, el 77KSD (Módulo D o Kvant 2), el 77KST (Módulo T o Kristall), el 77KSO (Módulo O o Spektr) y el 77KSI (Módulo I o Priroda). El módulo Kvant incluiría telescopios de rayos X y altas energías construidos gracias a la colaboración internacional. El Kvant 2 llevaría una esclusa de gran tamaño, más giróscopos y varios sistemas de soporte vital, incluyendo una ducha, el Elektrón -que fabricaba oxígeno a partir del agua- y el Vozduj -para retirar el dióxido de carbono sin necesidad de filtros desechables-. Por su parte, el módulo Kristall llevaría un puerto de atraque andrógino para los orbitadores del programa Burán y varios experimentos para fabricar medicamentos y materiales en el espacio.
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Plan inicial de la estación Mir. Se aprecia el módulo Spektr (abajo) con solo dos paneles solares y la carga militar Oktava, así como el panel solar del módulo Priroda, elementos que no estarían presentes en el proyecto final (Roscosmos).
El módulo Priroda (77KI, de Issledovanie, ‘investigación’) transportaría diversos instrumentos internacionales para el estudio de la atmósfera terrestre, mientras que el Spektr llevaría a cabo experimentos tanto científicos como militares. La carga principal de Spektr (77KO, Opticheski, ‘óptico’) era el sistema Oktava, destinado a desarrollar tecnologías para la intercepción de misiles balísticos (no olvidemos que estábamos en plena Guerra Fría). Oktava incluía los sistemas Lira, Pion-K y Buton y, aunque el programa no se ha desclasificado todavía, se sabe que Lira —situado en la parte frontal del módulo— era un sistema destinado a la detección de objetos en órbita mediante sistemas ópticos y de radar. El propio módulo incluía varios blancos de distinto tamaño para el sistema Oktava que serían desplegados una vez en órbita. Debido a las letras por la que eran designados los módulos 77KS, los cosmonautas se referían a ellos de forma cariñosa como Dmitri (Kvant 2 o Módulo D), Timofei (Kristall o Módulo T) y Oleg (Spektr o Módulo O) (parece ser que Priroda nunca tuvo un único seudónimo de este tipo).
Módulo Kristall (Módulo D o 77KST) (Roscosmos).
Módulo Kristall (Módulo D o 77KST) (Roscosmos).
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Módulo Kvant 2 (Módulo D o 77KSD) (Roscosmos).
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Detalle de la esclusa del Kvant 2 con un traje Orlán en el interior (Eureka).
Configuración de lanzamiento de los módulos de la Mir (Roscosmos).
Configuración de lanzamiento de los módulos de la Mir (Roscosmos).
De acuerdo con los planes originales de 1984, el módulo base DOS-7 despegaría en 1986 y el Kvant (37KE) en 1987. Los cuatro módulos 77KS se lanzarían entre junio de 1987 y diciembre de 1989. Pero los trabajos en el módulo central DOS-7 de la Mir estaban estancados. Aunque la construcción del módulo había comenzado a principios de 1982, estaba claro que no estaría listo hasta al menos 1987. Sin embargo, el gobierno soviético ordenó a Energía que lanzase la Mir coincidiendo con el XXVII Congreso del Partido Comunista, que tendría lugar en febrero de 1986.
La decisión del gobierno no tenía mucho sentido porque por esa época la estación Salyut 7 (DOS-6) funcionaba correctamente y podía haber seguido así hasta bien entrado 1986 o 1987. Aunque la estación casi se dio por perdida en 1985, la misión de rescate de Vladímir Dzhanibekov y Víktor Savinij a bordo de la Soyuz T-12 fue un éxito y la Salyut 7 volvió a estar operativa. De no ser por los problemas de próstata de Vladímir Vasyutin que llevaron a la evacuación de la Salyut 7 en noviembre de 1985, la DOS-6 podría haber sido habitada hasta al año siguiente sin mayores complicaciones. De hecho, por entonces estaba planeado lanzar una tripulación totalmente femenina en la Soyuz T-14 hacia la Salyut 7 en marzo de 1986. Obviamente, nadie se atrevió a contradecir los planes del Kremlin.
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El módulo central de la Mir (DOS-7) acoplado a una Soyuz (Roscosmos).
Pero también había obstáculos técnicos. El principal problema tenía que ver con el sobrepeso de la estación DOS-7. La nueva estación incluía una multitud de nuevos aparatos, entre los que podemos citar nuevos paneles solares más grandes, el ordenador central Salyut-5B, el nuevo sistema de acoplamiento Kurs o el sistema de comunicaciones Antares que hacía uso de los satélites geoestacionarios Altair.
Todo este equipamiento tenía un precio, y es que la DOS-7 sufría un exceso de peso superior a las cuatro toneladas. Para solucionarlo, Energía se vio obligada a trasladar algunos de los sistemas a los módulos 77KS especializados (Elektrón, Vozduj, etc.). Pero no era suficiente y se tomaron medidas adicionales. Fue necesario eliminar uno de los tres paneles solares y sustituirlo por otro desplegable que sería instalado por los cosmonautas durante varias actividades extravehiculares. También se confirmó el cambio de inclinación orbital de los 65º a los 51,6º y se aumentó la potencia del cohete Protón-K. Solo de este modo se podría lanzar el módulo DOS-7, aunque por muy poco.
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La estación Mir (DOS-7) en Baikonur antes del lanzamiento (Roscosmos).
El módulo DOS-7 fue trasladado de Moscú al cosmódromo de Baikonur el 6 de mayo de 1985. El despegue estaba previsto para el 16 de febrero, pero tuvo que suspenderse in extremis por un repentino fallo de la telemetría procedente de la estación. Corregido el problema, la primera estación DOS de cuarta generación despegó al fin la noche del 20 de febrero de 1986 a bordo de un Protón-K. El mundo se sorprendió al conocer que la nueva estación no sería bautizada con el nombre de Salyut 8, sino que sería conocida como Mir (Мир), que en ruso puede significar tanto ‘mundo’ o ‘universo’ como ‘paz’ —como curiosidad vale la pena comentar que la ortografía rusa antigua, que usaba el alfabeto cirílico prerrevolucionario, sí hacía esta diferencia, ya que no era lo mismo міръ (‘mundo’) que миръ (‘paz’)—. Evidentemente, el cambio de nombre estaba directamente relacionado con la nueva política de glasnost (‘transparencia’) de Mijail Gorbachov, pero también era toda una declaración de intenciones: había nacido una nueva era.
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Desgraciadamente no existen imágenes en alta resolución del despegue de la Mir y esta foto es lo mejor que tenemos (RKK Energía).
Con una Salyut 7 operativa y una estación Mir dotada de pocos sistemas, los encargados del programa espacial soviético se vieron ante el dilema de abandonar un laboratorio orbital viejo, pero que funcionaba correctamente a favor de otro en el que apenas se podía llevar a cabo un programa científico digno de tal nombre. Como solución se optó por lanzar la nueva estación en el mismo plano orbital que la Salyut 7. De esta forma se podría realizar una misión tripulada a las dos estaciones al mismo tiempo con una única nave. La misión sería la Soyuz T-15 y estaría tripulada por Leonid Kizim y Vladímir Solovyov. La nave despegó el 13 de marzo de 1986 y los dos cosmonautas permanecerían 125 días en órbita, convirtiéndose en los primeros que visitaron dos estaciones espaciales durante la misma misión. Kizim y Soloviov trasladaron varios equipos de la Salyut 7 a la Mir.
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Leonid Kizim y Vladímir Solovyov, los primeros cosmonautas que vivieron en la Mir.
Habría que esperar al 31 de marzo de 1987 para ver el lanzamiento del primer módulo de la Mir, el Kvant (37KE). El módulo Kvant 2 (77KSD) no despegaría hasta el 26 de noviembre de 1989, mientras que el Kristall (77KST) sería lanzado el 31 de mayo de 1990. Los módulos 77KS eran tan grandes que debían ser lanzados de dos en dos en el menor intervalo de tiempo posible para evitar que la estación se quedase en una configuración asimétrica más compleja y difícil de maniobrar. Pero para entonces la crisis económica que azotaba el país obligó a retrasar indefinidamente el lanzamiento de los módulos Spektr (77KSO) y Priroda (77KSI).
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La estación Mir en 1987 con el módulo Kvant acoplado en la parte trasera y el tercer panel solar ya instalado.
Los transbordadores soviéticos del programa Burán también tenían que haberse acoplado con la Mir. Según los planes de 1989, en diciembre de 1991 estaba previsto que despegase sin tripulación la lanzadera 2K —probablemente hubiera sido bautizada como Burya— en la misión 2K1. Burya tenía como objetivo acoplarse con el módulo Kristall, previamente trasladado al puerto frontal de la Mir, usando el sistema andrógino APAS-89. La tripulación de la estación habría inspeccionado los sistemas de Burya y luego se habría separado para iniciar un vuelo en solitario en el que se acoplaría con la Soyuz TM N101, también dotada de un APAS-89, en la que viajarían dos cosmonautas. Tras completar esta misión, la Soyuz se acoplaría con la Mir, mientras que Burya aterrizaría automáticamente.
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Recreación del Burán acoplado con la Mir (www.buran.ru).
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Modelo del módulo Kristall de la Ciudad de las Estrellas de Moscú (TsPK) donde se ven los dos puertos de atraque APAS-89 (Eureka).
El módulo Kristall antes de acoplarse a la Mir (Roscosmos).
El módulo Kristall antes de acoplarse a la Mir (Roscosmos).
La primera misión tripulada del programa Burán la efectuaría la lanzadera 3K en 1992 o 1993. Una tripulación formada probablemente por Ígor Volk y Alexánder Ivánchenkov se acoplaría al módulo Kristall e instalaría un módulo científico 37KBI —quizás con un telescopio de rayos X— en el otro puerto APAS-89 que tenía dicho módulo. Obviamente, tras la cancelación del programa Burán estos planes cayeron en el olvido, pero al menos la Soyuz TM-16 se acopló en 1993 al módulo Kristall usando el sistema APAS-89. Los cosmonautas Aleksandr Viktorenko y Aleksandr Serebrov también probaron otro elemento del programa Burán, la mochila propulsada 21KS, que fue lanzada a bordo del módulo Kvant 2 y tras las pruebas quedó ‘aparcada’ permanentemente fuera de la estación.
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El Burán acoplado con el módulo Kristall de la Mir en la misión 2K1.
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Soyuz TM-16 con el sistema APAS-89.
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Mochila 21KS propulsada (Eureka).
Desde su lanzamiento en 1986 hasta la caída de la URSS a finales de 1991 a bordo de la Mir se batió dos veces el récord de permanencia en el espacio. Yuri Romanenko vivió en la estación 327 días en 1987 y un año después Vladímir Titov y Musa Manárov superaron una barrera psicológica al pasar 366 días en órbita. Fueron los primeros seres humanos que estuvieron más de un año fuera del planeta Tierra. El programa Interkosmos también dio sus últimos coletazos con los vuelos de cosmonautas procedentes de Siria, Afganistán y Bulgaria y fuimos testigos de los primeros vuelos espaciales comerciales que pusieron en órbita un periodista japonés (Toyohiro Akiyama, Soyuz TM-11) y una británica (Helen Sharman, Soyuz TM-12).
Rusia heredó el programa espacial de la desaparecida Unión Soviética. La transición fue bastante suave teniendo en cuenta la escala de los cambios a los que se enfrentaba el país, aunque hubo algunos ajustes llamativos. Aleksandr Vólkov se convirtió en el último cosmonauta que viajó al espacio representando a la URSS en la misión Soyuz TM-13. La inclusión a última hora del cosmonauta kazajo Toktar Aubakirov obligó a prolongar el vuelo de Serguéi Krikaliov, que regresaría a casa junto a Vólkov, ahora ambos convertidos en ciudadanos rusos. Algunos medios occidentales aprovecharon la situación de Krikaliov para publicar noticias sobre ‘el cosmonauta ruso abandonado a su suerte en el espacio’, una distorsión de los hechos que se transformó en una auténtica leyenda urbana y dio pie a personajes como el de Lev Andropov, el cosmonauta solitario que habitaba una Mir decrépita en la película Armageddon.
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La Mir vista desde el transbordador en la misión STS-81 (NASA).
1993 sería un año crucial para el futuro de la Mir. Estados Unidos y Rusia acordaron colaborar en el espacio y crear una nueva estación espacial. Pero antes se llevarían a cabo varias misiones conjuntas. Cosmonautas rusos viajarían en el transbordador norteamericano y astronautas de la NASA vivirían a bordo de la Mir varios meses. Nacía así el programa Shuttle-Mir, que consistió en doce misiones del transbordador, diez de las cuales se acoplaron con la estación espacial. Paradójicamente, los acoplamientos del transbordador con la Mir serían muy similares a los planes para acoplar las lanzaderas del programa Burán. El primer acoplamiento tendría lugar en junio de 1995 durante la misión STS-71 Atlantis. Ese mismo año el cosmonauta Valeri Polyakov establecería el que todavía sigue siendo el récord de permanencia en el espacio, tras pasar 14 meses en la estación.
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Acoplamiento entre el Atlantis y la Mir durante la misión STS-71 (NASA).
La colaboración con los EEUU trajo consigo una inyección de dinero en efectivo que el programa espacial ruso necesitaba con urgencia. Gracias a este aporte Rusia pudo finalizar la construcción de los módulos Spektr y Priroda, que ahora llevarían una importante carga útil de procedencia estadounidense. Los dos módulos sufrieron cambios en su diseño. El Spektr ya no incorporaría el experimento militar Oktava, por lo que se decidió ocupar su parte frontal con dos paneles solares adicionales que, de paso, aliviarían las carencias energéticas de la estación. El módulo Priroda (‘naturaleza’ en ruso) fue despojado de su único panel solar plegable para hacer sitio a los equipos de la NASA. Por este motivo fue el único módulo 77KS que se lanzó sin paneles solares.
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Diseño original del módulo Spektr (77KSO o Módulo O) con la carga militar Oktava en la parte frontal (Roscosmos).
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Diseño final del módulo Spektr (Roscosmos).
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Módulo Priroda (Módulo I o 77KSI) (Roscosmos).
También se decidió añadir un módulo extra para permitir los acoplamientos del transbordador a partir de la misión STS-74. Este módulo, denominado DM (Docking Module) fue desarrollado por NPO Energía a partir de los módulos que propuestos para la Mir, aunque carecía de escotilla lateral al no ser necesario que funcionase como esclusa. El DM podía permitir el acoplamiento de transbordadores con el Kristall incluso aunque este no estuviese situado en el eje axial de la estación. Este módulo no hubiera sido necesario en las misiones del Burán porque el transbordador soviético debía incorporar un puerto de atraque extensible. El módulo Spektr fue lanzado finalmente el 20 de mayo de 1995, el DM el 12 de noviembre de 1995 —a bordo del transbordador norteamericano— y el Priroda el 23 de abril de 1996. Se completaba así un complejo orbital cuyo primer módulo había despegado una década antes.
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El módulo DM en la bodega del transbordador (Roscosmos).
Configuración definitiva de la Mir (Roscosmos).
Configuración definitiva de la Mir (Roscosmos).
El programa Shuttle-Mir fue un completo éxito y permitió que las dos potencias espaciales se conociesen un poco mejor. Los comienzos no fueron nada fáciles por culpa de las diferencias culturales y distintas estrategias de entrenamiento. El aprendizaje del idioma ruso se convirtió en el obstáculo más feroz e inesperado del entrenamiento para muchos astronautas estadounidenses. La NASA estaba acostumbrada a seleccionar tripulaciones de muchos miembros para misiones de corta duración, por lo que cada astronauta recibía un entrenamiento altamente especializado y no se daba demasiada importancia a la compatibilidad psicológica de los tripulantes. Los cosmonautas rusos, por contra, recibían un entrenamiento mucho más genérico y que confiaba más en la transmisión oral que en la documentación técnica.
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El astronauta David Wolf peleándose con el ruso dentro de una Soyuz acoplada a la Mir (NASA).
Los técnicos de Houston se burlaron al principio de sus colegas rusos por el énfasis que estos ponían en las pruebas psicológicas. Cuando Norman Thagard, el primer astronauta norteamericano que vivió en la Mir, regresó quejándose de lo aislado y deprimido que se había sentido durante su misión ya no se escucharon más risas en Houston. Las dos naciones estaban acostumbradas a llevar la batuta en las operaciones espaciales con otros países, por lo que al principio les fue complicado asimilar que estaban ante un colega que quería ser tratado de igual a igual. Los roces y conflictos fueron continuos, aunque la mayor parte de los mismos no trascendieron a los medios.
Siete astronautas de la NASA vivieron largas temporadas en la Mir. Los más famosos serían Jerry Linenger y Mike Foale, aunque por motivos ajenos a su voluntad. Durante la misión de Linenger —uno de los astronautas que, por cierto, peor se adaptó a la convivencia con sus colegas rusos— se produjo un incendio a bordo de la Mir que bien pudo haber terminado en tragedia. Unos meses más tarde se produjo un segundo incidente todavía más grave cuando la nave de carga Progress M-34 chocó con el módulo Spektr durante una prueba del sistema de telecontrol TORU, provocando su despresurización. Ambos accidentes tuvieron lugar durante la Expedición EO-23 con los cosmonautas Vsili Tsiblyev y Aleksandr Lazutkin, apodada por algunos como ‘el Apolo 13 ruso’.
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Panel del módulo Spektr dañado por la colisión de la Progress M-34 que provocó su despresurización (NASA).
Los medios occidentales se cebaron una vez más en la Mir y pusieron los dos accidentes como ejemplo de achaques debidos a la edad excesiva de la estación. No obstante, tanto el cartucho generador de oxígeno que causó el incendio como el módulo Spektr y la nave Progress eran completamente nuevos (el módulo Spektr apenas llevaba un año en órbita cuando se produjo la colisión). Eso no quiere decir que la Mir no comenzase a sufrir problemas debido a la edad. Los fallos de ordenadores, giróscopos y otros sistemas se hicieron cada vez más frecuentes, pero lo cierto es que los accidentes más espectaculares y famosos no tuvieron nada que ver con la longevidad de la Mir.
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Interior del nodo frontal de la Mir (NASA).
En noviembre de 1998 se lanzó el primer módulo de la estación espacial internacional, conocido como Zaryá (‘aurora’) o FGB. Como su acrónimo indica, Zaryá era heredero directo de los módulos 77KS de la Mir. Dos años más tarde, en julio de 2000, despegaría el módulo Zvezdá, el núcleo del segmento ruso de la ISS. Zvezdá (‘estrella’) no era otro que el módulo DOS-8 que debía ser el primer módulo de la estación espacial Mir 2 antes de que este proyecto se fusionase con el proyecto Freedom de la NASA para dar lugar a la ISS.
Con la ISS en órbita, la Mir se convirtió en un estorbo para la NASA. Y también para la agencia espacial rusa. Sumido en una crisis económica sin precedentes, el país no tenía dinero para mantener dos estaciones orbitales al mismo tiempo. Las presiones para que Rusia abandonase la Mir fueron cada vez más grandes. A pesar de todo, en 1999 se llevó a cabo la última misión internacional con Eslovaquia y el cosmonauta ruso Serguéi Avdeiev pasó 380 días en el espacio. Sería el quinto y último cosmonauta en vivir más de un año a bordo de la Mir.
Pero la realidad se impuso. Los intentos de privatizar la Mir o incluso venderla a China no fructificaron. Tampoco salieron adelante los planes de traer de vuelta a la Mir con el transbordador norteamericano o fusionarla con la ISS y la vieja dama del espacio reentró en la atmósfera terrestre el 23 de marzo de 2001. Terminaba así la vida de una estación que pasó quince años en el espacio (5519 días), doce años y medio (4592 días) de los cuales con cosmonautas a bordo.
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Plan para traer a casa la estación Mir (salvo el módulo Kvant) con el transbordador norteamericano (RKK Energía).
Entre 1986 y 2001 un total de 104 personas pasaron por la estación Mir. Curiosamente, el número de astronautas norteamericanos (44) superó por poco al de cosmonautas rusos (41), gracias a la mayor cantidad de tripulantes que podía llevar el transbordador espacial y a que muchos cosmonautas rusos volaron más de una vez a la estación. También visitaron la Mir seis franceses y cuatro alemanes, así como un representante de Siria, Bulgaria, Afganistán, Japón, Reino Unido, Kazajistán, Austria, Canadá y Eslovaquia. No es de extrañar que la Mir sea considerada como la primera estación espacial de la historia.
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Módulos de la Mir y el Kvant en el TsPK de Moscú (Eureka).

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