domingo, 27 de diciembre de 2015

Posiblemente no exista el nuevo planeta X

La comunidad astronómica se muestra escéptica sobre el posible descubrimiento de uno o dos planetas muy grandes más allá de Plutón.
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Parece el cuento de nunca acabar. Desde que se dedujera la existencia de Neptuno gracias las leyes de la mecánica newtoniana y las irregularidades de la órbita de Urano, se ha venido proponiendo la existencia de un gran planeta más allá de Neptuno sin encontrar nada de ello.
A este hipotético planeta se le atribuido todo tipo de cosas, incluso de mandarnos cometas y meteoritos al sistema solar interior de vez en cuando. La naturaleza, tamaño y masa de este planeta X varían según las necesidades de la teoría de turno. La última vez que se ha propuesto algo así ha sido hace relativamente poco y la propuesta se basa en la existencia de órbitas excéntricas de algunos cuerpos transneptunianos, aunque hay explicaciones alternativas.
El telescopio de la NASA Wide-field Infrared Survey Explorer no encontró en su día señales de posibles planetas más allá de Neptuno, descartando objetos con un tamaño entre el tamaño de Júpiter y el de Saturno. Pero algo del tamaño de la Tierra o un poco mayor se habría escapado a la detección.
El caso es que, hasta ahora, ahora nadie ha encontrado planeta alguno más allá de Neptuno (descartando Plutón al ser planeta enano).
La situación se volvió un tanto misteriosa cuando una noticia saltó a los medios hace unos días. Según esta noticia el radiotelescopio ALMA podría haber encontrado uno o dos planetas con un tamaño de 1,5 veces el de la Tierra mucho más allá de la órbita de Plutón.
Se habría descubierto casualmente mientras se observaba otros objetos en una investigación diferente. Estos astrónomos se percataron de un cambio en la posiciones de los objetos, lo que indicaría que se movían sobre el fondo de estrellas, lo que haría que fuesen candidatos a planetas de nuestro Sistema Solar. El artículo con el posible hallazgo se envió para su publicación el pasado 8 de diciembre a Astronomy & Astrophysics. Copias de los mismos ya se encuentran disponibles en arXiv.
El asunto ha levantado bastante revuelo. Las reacciones en las redes sociales y en el mundo académico son más bien de escepticismo.
El problema es que el artículo todavía no ha sido aceptado. Es decir, no ha sido aún revisado por un par que trabaje en el campo.
A veces se da la costumbre de publicar el artículo de turno en el repositorio arXiv antes de ser aceptado. Por un lado puede servir para que colegas del campo puedan ayudar a perfilar mejor su contenido o, simplemente, ser un acto de clavar la bandera sobre un terreno nuevo que se cree ser el primero en pisar.
El sueco Wouter Vlemmings, uno de los autores, no esperaba el impacto de su posible descubrimiento fuera del mundo académico.
Uno de los objetos lo denominan provisionalmente Gna (mensajero de los dioses en la mitología nórdica), que está ahora sobre la constelación del Águila. El otro objeto estaría sobre Centauro. Pero las denominaciones son todavía un tanto confusas.
El radiotelescopio ALMA detecta ondas electromagnéticas situadas en la gama milimétrica y submilimétrica de longitud de onda. Es un conjunto de muchas antenas parabólicas situadas sobre una gran extensión de terreno en el desierto de Atacama que trabajan al unísono como si fueran un único radiotelescopio gigante. Esta pensado para observar galaxias lejanas y no planetas de nuestro Sistema Solar.
Pero aquí viene la circunstancia de que un planeta transneptuniano sería más fácil de ser observado en esa gama de frecuencias que en el visible o infrarrojo, pues a esas distancias del Sol estarían muy fríos y casi no reflejarían luz.
De momento sólo han observado movimientos sobre las estrellas fijas en sólo dos observaciones, pero se necesitaría mucho tiempo para determinar sus posibles órbitas.
Según el planetólogo Mike Brown (Caltech) es estadísticamente muy difícil que algo así exista en nuestro Sistema Solar, pues ALMA tiene un campo de visión muy pequeño y extrapolando estos dos “descubrimientos” casuales a todo el cielo arrojaría la cifra de 200.000 supertierras en el Sistema Solar, lo que desestabilizaría las órbitas de todos los planetas, incluyendo la Tierra.
Eric Mamajek encuentra inconsistencias notables en las medidas lo que le hace dudar de que ambos objetos sean planetas de nuestro Sistema Solar.
Lo más probable es que se trate de otro tipo de objeto, por ejemplo algún asteroide mucho más cercano y pequeño de nuestro Sistema Solar o una enana roja lejana o un planeta errante fuera del Sistema Solar.
Incluso pueden ser fruto del ruido o ilusiones producidas por el equipamiento aún sin ajustar de ALMA, según algunos expertos del campo como Scott Sheppard. Como él dice, con sólo dos observaciones es algo difícil de tragar.
Bruce Macintosh (Stanford University) señala que es una gran casualidad que ambos objetos se “descubrieran” al lado de una estrella brillante, por lo que lo más probable es que sean artefactos residuales o “espejismos” del sistema de observación de ALMA y su complejo sistema de calibración.
Pero si están en lo cierto se tratarían de planetas mayores que la Tierra, en su mayor parte hechos de hielo, unas seis veces más lejos del Sol de lo que está Plutón. ¡Lástima que no sea así!
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