lunes, 30 de noviembre de 2015

Quizás pelos de materia oscura rodeen la Tierra

Unas simulaciones muestran que la Tierra y demás cuerpos de la galaxia estarían rodeados de filamentos de materia oscura.
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Entre los grandes misterios del siglo pasado y principios de este está el asunto de la materia oscura, esa materia distinta a la ordinaria que prácticamente no interacciona con ella, ni siquiera con las ondas electromagnéticas y por eso no emite ni refleja ni oculta la luz. 
Pero si medidos la masa de una galaxia a partir de su efecto gravitatorio se puede comprobar que la mayor parte de su masa corresponde a materia oscura en una proporción 6 a 1, ya que la gravedad ejercida por la materia oscura afecta el movimiento de la estrellas e incluso curva el espacio a su alrededor produciendo lentes gravitatorias.
Cada galaxia está dentro de un halo de materia oscura que pesa como billones de soles y se extiende por cientos de miles de millones de años luz.
Sin embargo, pese a los esfuerzos realizados en los últimos 30 años, todavía no se ha logrado detectar directamente esta materia oscura.
Se cree que la materia oscura es materia oscura fría, es decir, que las supuestas partículas que la forman no se agitan o se mueven en relación a las demás.
Según estudios computacionales de la pasada década, la materia oscura fría en una galaxia debe formar corrientes que se tienen que mover con la misma. Durante la época de formación de las galaxias, por ejemplo durante la formación de la Vía Láctea, la interacción gravitaría tuvo que formar estas corrientes de materia oscura que se moverían al unísono con el gas, polvo y estrellas (materia ordinaria) de la propia galaxia. Sería como poner en una taza helado de chocolate y de vainilla y removerlo dando vueltas con una cuchara. Incluso al cabo de un tiempo todavía se podrían apreciar los hilos de vainilla dentro del chocolate, aunque sean finos. En el caso de la materia oscura estas corrientes tendrían la anchura del Sistema Solar.
Gary Prézeau (Jet Propulsion Laboratory) ha realizado simulaciones computacionales para ver cómo se comportan estas corrientes de materia oscura cuando llegan a un planeta como la Tierra o a otros cuerpos.
Según sus resultados la corriente de partículas de materia oscura se enfoca o concentra debido al campo gravitatorio terrestre para formar un filamento ultradenso o “pelo” de materia oscura, siendo su “raíz” la parte con mayor densidad, miles de millones de veces por encima del promedio.
Esta “raíz” para el caso de la Tierra estaría a un millón de km aproximadamente midiendo desde la superficie terrestre y la punta del pelo estaría más lejos al doble de esa distancia. La Tierra estaría rodeada por una multitud de estos “pelos”.
Un filamento de estos que atraviese Júpiter produciría raíces aún más densas, del orden de un billón de veces la densidad normal.
Lo interesante de esto es que si de alguna manera se lograra saber en donde están estas raíces se podría enviar una sonda que contuviera un detector de materia oscura que nos permitiera caracterizar las partículas que componen la materia oscura con una estadística muy elevada. Pero, claro está, lo difícil sería precisamente detectar esas raíces de pelos de materia oscura.
Otra posible aplicación de esto sería que, según los filamentos, fueran atravesando un planeta, su estructura iría reflejando las distintas estructuras que cruzase: el manto, núcleo exterior e interior, etc. Sería como hacer una radiografía al planeta o luna en cuestión. Así por ejemplo, se detectaría el océano interior de la luna Europa y se podría caracterizar.
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