sábado, 14 de noviembre de 2015

Etílico y azúcar en cometa Lovejoy

Encuentran alcohol etílico y el monosacárido glicoaldehído en el cometa Lovejoy.
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La realidad es que el tema de los cometas parece cada día más variado de lo que en principio parecía. Cada cometa parece que tiene su propia personalidad. 
Se cree que los cometas son parte de los escombros de la formación del Sistema Solar, planetesimales hechos de sustancias que estaban en la nebulosa de gas y polvo que lo formó. Normalmente se encuentran en el cinturón de Kuiper o en la nube de Oort siendo bolas de nieve sucia sin actividad alguna.
Cuando una perturbación gravitatoria los lanza hacia el Sistema Solar interior la luz del Sol sublima algunos de sus componentes formándose la coma y la cola del cometa. Estas estructuras son muy grandes, a diferencia del núcleo del cometa que mide unos pocos kilómetros.
Pero es esta cola la que permite saber su composición, ya que su análisis es más sencillo que el del propio núcleo, pues en ese caso hay que aterrizar allí.
Desde hace tiempo se sospecha que contribuyeron al agua de los océanos e incluso a la aparición de la vida en la Tierra. En ellos se han encontrado moléculas que son precursoras de las que forman el ADN o las proteínas.
Ahora se publica un estudio que revela que en el cometa Lovejoy hay alcohol etílico y azúcar. Sí, el mismo alcohol que se encuentra en bebidas como el vino o la cerveza. Este descubrimiento apoya la idea de que los cometas pudieron depositar los precursores de la vida en la Tierra.
El ritmo al que este cometa liberaba alcohol era de unas 500 botellas de vino por segundo cuando se realizaron las observaciones, en el pico de actividad del cometa.
Es la primera vez que se encuentra alcohol etílico en un cometa. Pero el etanol no fue la única molécula orgánica compleja encontrada. Además se encontraron otras 21, entre ellas glicoaldehído, un azúcar (monosacárido) que también es la primera vez que se halla en un cometa. Las otras sustancias (cómo ácido fórmico o acetaldehído) ya habían sido detectadas en otros cometas con anterioridad.
Este cometa ha sido uno de los más brillantes y activos desde que el 1997 el Hale-Boop pasara por nuestras cercanías. Lovejoy pasó al lado del Sol el 30 de enero de este año, momento en el que liberaba 20 toneladas de material por segundo.
En ese momento un equipo de astrónomos observó el evento con el radiotelescopio de 30 metros de Pico Veleta (Sierra nevada, España). La luz del Sol excita las moléculas de la cola del cometa haciendo que emitan en ciertas frecuencias, algunas de ellas en la gama de las microondas, precisamente como parte del espectro rotacional. Fue en esta gama de frecuencias en donde se encontraron las señales de estas moléculas.
Según Stefanie Milan (Goddard Space Flight Center), este resultado apoya la idea de que los cometas llevaron química compleja a la Tierra. Añade lo siguiente: “Durante el Gran Bombardeo Tardío de hace 3800 millones de años, cuando los cometas y asteroides caían sobre la Tierra y estábamos consiguiendo océanos, la vida no necesitó empezar a partir de moléculas simples como agua, monóxido de carbono y nitrógeno. En su lugar la vida tenía algo mucho más sofisticado a nivel molecular. Estamos encontrando moléculas con varios átomos de carbono. Así que ahora puedes ver dónde los azúcares están formándose, así como más moléculas orgánicas como los aminoácidos (los bloques que constituyen las proteínas) o las bases nitrogenadas (las subunidades del ADN). Estos pueden comenzar a formar la vida mucho más fácilmente que empezando con moléculas de dos o tres átomos”.
Obsérvese que en esta visión que acaba de explicar Stefanie Milan no entra en juego un resultado reciente que mantiene que la vida ya estaba funcionando en la Tierra hace 4100 millones de años.
En julio pasado la sonda Philae detectó 16 compuestos orgánicos en el cometa 67P/Churyumov­-Gerasimenko sobre el que aterrizó, entre ellos precisamente glicoaldehído. Algunos de estos compuestos juegan un papel clave en la formación de aminoácidos y bases nitrogenadas.
Lamentablemente la sonda Philae no pudo taladrar la superficie y nos quedamos sin saber más sobre la composición de los cometas.
Se cree que estos compuestos que hay en los cometas son muy antiguos y que se formaron sobre los granos de polvo de la nebulosa protoplanetaria que dio origen al Sistema Solar. Bajo la acción de la radiación se pueden formar estas moléculas orgánicas complejas sobre la superficie de esos granos. Más tarde este material se aglomeró formando los planetesimales.
Sin embargo, estas moléculas fueron destruidas en la fase de formación de los planetas y sólo sobrevivieron en los residuos casi sin alterar a los que llamamos cometas.
Según Dominique Bockelée-Morvan (observatorio de París) el próximo paso a dar sería saber si este material orgánico encontrado es verdaderamente primordial y precede a la formación del Sistema Solar o si se sintetizó más tarde.
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