lunes, 30 de noviembre de 2015

Efecto Liliput tras extinción masiva

Las especies fueron reduciendo su tamaño en promedio durante 40 millones de años tras la extinción de hace 359 millones de años.
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A la Paleontología le pasa como a la Historia, si las ignoramos estamos condenados a repetirla. Ha habido extinciones masivas en la Tierra en el pasado, pero el ser humano está ahora induciendo una que, al parecer, a nadie le importa. Recordemos además que ha habido muchas extinciones masivas en la Tierra, pero sólo 5 de ellas se califican como de grandes extinciones masivas. 
La Paleontología tiene ese halo de relato lineal que también tiene la Historia. Les diferencia, eso sí, sus métodos.
La Paleontología además, nos permite saber cómo ha llegado a evolucionar el ser humano y que sus raíces últimas se prolongan cientos de millones de años en el pasado. Así que siempre es muy interesante, aunque se trate de fósiles de crinoideo. Es una pena que la gente en general no la aprecie.
Hace 359 millones de años se dio una extinción masiva conocida como evento Hangenberg que puso fin al Devónico y que es una de las 5 grandes extinciones masivas.
En ese tiempo un clima frío hizo crecer los glaciares hasta que llegaron a latitudes tropicales. Como consecuencia, el nivel de los mares se redujo mucho y se eliminaron grandes superficies de aguas someras alrededor de los continentes. Esto provocó que desapareciera el 96% de las especies de vertebrados.
Esta extinción disparó transformaciones drásticas y duraderas en la comunidad de vertebrados de nuestro planeta.
Antes de este fenómeno las grandes criaturas eran la norma, pero una vez se dio la extinción, durante 40 millones de años los mares estuvieron dominados por los peces pequeños. La mayoría de los peces no eran mayores que sardinas durante todo ese tiempo.
Este hallazgo sugiere que los peces pequeños tendrían una ventaja adaptativa sobre los animales más grandes en los tiempos tumultuosos tras una gran extinción.
Además, esto podría tener implicaciones en la tendencia que vemos en los peces de hoy en día. Muchas de las especies actuales de peces están colapsando debido a la sobrepesca.
En el mundo académico siempre se ha venido debatiendo sobre las razones de los cambios de tamaño en los animales.
Una teoría, conocida como la regla de Cope, sostiene que el tamaño corporal de un particular grupo de especies tiende a aumentar debido a las ventajas evolutivas que trae el ser de gran tamaño, como el evitar ser depredado o la mayor capacidad de capturar presas.
Otra teoría sostiene que el aumento de tamaño se da cuando aumenta la concentración de oxígeno (recuérdese las libélulas gigantes del Carbonífero) o cuando el clima es frío, pues los cuerpos grandes conservan mejor el calor que los pequeños.
Sin embargo, otra teoría, conocida como efecto Liliput, mantiene que después de una extinción masiva hay una tendencia temporal hacia cuerpos más pequeños. Pero hasta ahora no había demasiadas pruebas que le dieran soporte a escala global. Aunque sí se habían encontrado unos ejemplos de unas pocas especies que al vivir en islas reducían su tamaño.
Lauren Sallan (University of Pennsylvania) y Andrew K. Galimberti han realizado un estudio sobre este asunto que incluye el evento Hangenberg.
Pare ello recolectaron datos de 1120 fósiles de entre hace 419 y 323 millones de años (sobre todo los relativos a tamaño) tratando de evitar sesgos y representando los principales linajes. Los datos procedían de especímenes de museos, artículos científicos, fotos, etc.
Según sus resultados los tamaños corporales de los vertebrados durante el Devónico (desde hace 419 a hace 359 millones de años) fueron aumentando de acuerdo a la regla de Cope.
Al final del Devónico había peces, como algunos placodermos, del tamaño de un autobús escolar. Es más, la mayoría de los peces medían un metro o más hacia esas fechas.
Entonces, cuando se dio la extinción, el tamaño corporal declinó y continuó haciéndolo durante 40 millones de años.
Tras la extinción la mayoría de las especies medían menos de 40 cm de longitud. Pero el tamaño siguió disminuyendo durante millones de años.
Algunas especies que sí aumentaron en tamaño tras la extinción al final se extinguieron en el transcurso del tiempo.
Estos investigadores además compararon los resultados sobre el tamaño corporal con los datos que hay sobre la concentración de oxígeno atmosférico y temperatura media. No encontraron correlación o asociación al respecto. Lo que nos dice que estas tendencias observadas están basadas exclusivamente en factores ecológicos.
De algún modo la extinción masiva de la época provocó un efecto Liliput que duró mucho tiempo y en el que los organismos pequeños eran favorecidos.
Tratan de explicar esto considerando que antes del evento los ecosistemas eran sanos y los individuos de las especies podían dedicar tiempo a crecer en tamaño antes de reproducirse. Sin embargo, después de la extinción los tiempos eran muy duros y la mejor estrategia era reproducirse cuanto antes, lo que provoca que el tamaño evolucione a menos.
Otra ventaja es que cuando una especie se reproduce rápidamente tiene una sucesión generacional que le permite adaptarse mejor a los cambios ambientales, lo que es ventajoso en los tiempos revueltos posteriores al evento de extinción.
Esto es lo que se aprecia en la actualidad en plantas. Tras un incendio forestal son precisamente las hierbas las que colonizan el terreno quemado, le siguen los arbustos y luego los árboles. Aunque en este caso se da sólo en unas décadas, imita lo que sucede en procesos a escala global que se dan durante millones de años.
Según Sallan, con las poblaciones de peces en peligro y con el planeta al borde de la sexta gran extinción masiva (esta vez causada por humanos), el resultado debería hacer sonar las alarmas acerca de por cuánto tiempo las grandes especies puedan recuperarse.
“No importa qué está eliminando a los grandes peces o qué está haciendo a los ecosistemas inestables. Estas alteraciones están desplazando la selección natural hacia que los peces más pequeños de reproducción rápida sean más favorecidos a seguir existiendo y puede necesitarse un tiempo realmente largo recuperar los grandes peces”, dice Sallan
El efecto Liliput podría también extenderse a los mamíferos terrestres llegado el caso.
Este no es el único estudio que apunta a una recuperación de decenas de millones de años tras una extinción masiva. Algo similar ya se habían encontrado con la extinción del Pérmico.
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