lunes, 30 de noviembre de 2015

Confirman la extinción en cascada horizontal

Eliminar un depredador de un ecosistema conlleva la extinción de otros depredadores.
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Los experimentos en ecología son difíciles de realizar. Normalmente no se dispone de un parque nacional africano para ver qué pasa cuando se efectúan cambios en el ecosistema.
Sin embargo, aunque sea difícil, es posible realizar experimentos de ecología con animales pequeños de rápida sucesión generacional en espacios confinados.
Desgraciadamente, muchas veces los cambios los introduce el ser humano en los ecosistemas reales, como en esos parques nacionales, tienen consecuencias nefastas. Así por ejemplo, los furtivos ya han eliminado muchas especies animales de grandes partes de África.
Pero a esta ‘anécdota’ se le suma la deforestación, la contaminación, la destrucción del medio…
Parece que no somos capaces de recuperar al lince ibérico, por ejemplo, pese a los esfuerzos realizados. A veces da la impresión de que los depredadores son los más sensibles a la extinción.
Un ecosistema está compuesta por una red compleja de muchas especies que están relacionadas de varias maneras (no solamente en relación a la red trófica) de tal modo que eliminar una especie conlleva la extinción de otras.
Esto es fácil de ver de cuando la dependencia es directa. Así, si eliminamos las gacelas los leopardos morirán todos de hambre.
Lo que no parece tan intuitivo es que eliminar un depredador conlleva la extinción de otros depredadores.
Esto es precisamente lo que ha confirmado experimentalmente un grupo de investigadores de la Universidad de Exeter. Es lo que se conoce como extinción en cascada horizontal. Así, la extinción de un carnívoro provoca la extinción de otros carnívoros.
El mensaje parece claro de cara a los esfuerzos de conservación. En lugar de centrase en una sola especie, estos investigadores sugieren que se adopte una aproximación hacia todo el ecosistema en la que se tenga en cuenta a otros depredadores.
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Frank van Veen, Dirk Sanders y Rachel Kehoe situaron 40 jaulas de 4 metros cuadrados en el exterior durante una primavera y verano para observar las complejas redes tróficas en las que participaban los insectos. Las poblaciones consistían en varias especies de pulgones y las correspondientes especies de avispas que los depredan.
Descubrieron que eliminando una de las especies de avispas se incrementaban las tasas de extinción de otras especies de avispas.
El efecto que se trasmitía a través de cambios en la densidad de las especies de pulgones. Una vez que una especie de avispa era eliminada, la especie de pulgón que era su presa favorita comenzaba a aumentar en número, haciendo difícil la vida a las restantes especies de pulgones hasta que al final alguna de ellas se extinguía, lo que también hacía desaparecer a su vez a su avispa depredadora.
Normalmente se usan aproximaciones teóricas para estudiar este efecto, así que este experimento es de los pocos que ha permitido estudiar la extinción en cascada horizontal.
Este tipo de extinciones son una de las mayores amenazas para biodiversidad, pero normalmente no es fácil recolectar datos de campo al respecto.
Gracias a este estudio es posible ahora saber que este tipo de eventos suceden realmente y, por tanto, nos proporciona una mejor comprensión de los ecosistemas que nos ayude a predecir qué pasará si hay cambios en ellos.
Así por ejemplo, si queremos proteger una especie de carnívoro, quizás sea necesario proteger a otros depredadores de su ecosistema también.
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