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domingo, 23 de abril de 2017

Los macacos tienen la anatomía para el habla

Si los macacos tuvieran el cerebro lo suficientemente avanzado como para controlar el lenguaje, no tendrían impedimentos fisiológicos para hablar.

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Es un viejo asunto en la Antropología evolutiva el saber si primero se dieron las condiciones cerebrales para que se diera la capacidad del habla en humanos y después la anatomía vocal o si fue al revés. Quizás un nuevo estudio ayude a entender mejor este enigma.
Según este nuevo estudio, los macacos poseen el aparato fonador necesario para emitir palabras inteligibles y claras, pero no lo hacen porque carecen de la circuitería cerebral necesaria para ello.
El hallazgo posiblemente sea aplicable a otros primates africanos o asiáticos y sugiere que el habla humana apareció evolutivamente a partir de la forma en la que se construyen nuestros cerebros y que esta no está ligada a las diferencias anatómicas de nuestro sistema vocalizador respecto al de los primates. El habla humana tendría entonces un origen meramente neuro-cognitivo y no anatómico.
Se había llegado a mantener que las diferencias anatómicas permitían a los humanos hablar, pero no a los demás primates. “Ahora nadie puede decir que es algo acerca de la anatomía vocal lo que mantiene a los monos incapaces de hablar, tiene que ver con el cerebro. Aunque este hallazgo sólo se aplicara a macacos, aun así derribaría la idea de que es la anatomía la que limita el habla en no humanos”, dice Asif Ghazanfar (Princeton University). “Ahora la pregunta interesante es qué es lo que hace al cerebro humano tan especial”, añade.
El resultado podría ayudar a desentrañar el origen del habla humana, pues apunta a que la capacidad anatómica del aparato fonador capaz de generar una rica variedad de sonidos estaba ya presente hace mucho tiempo, posiblemente mucho antes de que pudiéramos hablar. Más tarde la evolución realizó cambios en nuestro cerebro que permitió que pudiéramos hablar. Eso no quita para que, una vez que ya podíamos hablar, nuestro aparato fonador pudiera evolucionar para mejorar nuestra habla.
En estudios previos realizados sobre cadáveres se concluyó que los monos y simios tenían una limitada capacidad anatómica de producir sonidos comparados con los humanos.
Ghazanfar y sus colaboradores se pusieron a investigar la gama de movimientos que la anatomía de los macacos podía producir. Así que usaron vídeos en rayos-X y un contraste basado en bario para capturar los movimientos de las diferentes partes de la anatomía vocal (como la laringe, los labios y la lengua) de uno de estos animales llamado Emiliano. Así, por ejemplo, descubrieron que Emiliano posee, al menos, la capacidad anatómica de pronunciar las 5 vocales básicas presentes en casi todos los idiomas humanos.
Estos datos fueron usados para crear un modelo computacional que simulaba o predecía la gama fonadora de estos animales. Los resultados obtenidos fueron dados a unos voluntarios humanos para que los escucharan. Estos pudieron reconocer del 90 al 98% de las secuencias de sonidos generadas por esta simulación.
Así, por ejemplo, los investigadores hicieron una simulación de cómo pronunciaría uno de estos macanos una frase en inglés: Will you marry me? , que se puede comparer con una simulación del habla humana hecha con el mismo software.
El sonido del habla humana parte de la laringe y este es alterado por la posición de la lengua y los labios. Lo mismo se podría dar en macacos. Así que usaron la misma lógica para simular lo que el macaco podría decir. Sin embargo, a raíz de los resultados obtenidos por esta simulación, se puede afirmar que, aunque una frase pronunciada por un macaco sería entendible por nosotros, su voz no sonaría del todo humana.
La existencia de un tracto vocal capaz de generar habla en macacos sugiere que otras especies como los chimpancés, que están más emparentados a los humanos, posiblemente tengan la misma capacidad anatómica. Si resultara ser verdad, esto significaría que el estudio del cerebro de los chimpancés nos podría dar pistas sobre los circuitos neuronales que permiten a los humanos hablar, pero no a los chimpancés. Si no es así, se necesitaría encontrar una razón evolutiva por la que esta capacidad de elaborar sonidos complejos se perdió más tarde en primates que descendieron de aquellos que sí la poseían. Es de esperar que esta incógnita se resuelva pronto cuando se aplique el mismo tipo de análisis a los chimpancés.
Como este estudio demuestra que los macacos pueden expresar casi la misma gama de movimientos en su aparato fonador que los humanos durante la vocalización, los primates podrían usarse como modelos para comprender mejor la evolución inicial del habla en humanos.
Según Philip Lieberman (de Brown University y no implicado en el estudio) los monos podrían hablar si sus cerebros pudieran aprender a ejecutar las acciones motoras necesarias para el habla. Pero, esto es cuestionado por otros expertos que sostienen el cerebro de los monos sí tiene la capacidad de producir mecánicamente los sonidos necesarios como los nuestros, aunque sea de manera limitada, pues hay pruebas de que algunos primates en cautividad pueden emitir sonidos vocálicos y consonánticos. No hay muchas limitaciones neurológicas en ese sentido.
Por consiguiente, las limitaciones neurológicas al habla no estarían tanto en el control de las capacidades motoras de las partes anatómicas implicadas en el habla, sino en otras más cercanas al pensamiento.
Si algún día modificamos un chimpancé con el gen FOXP2 y con otros genes que controlen el habla y resulta que estos pueden hablar y transmitir lo que piensan, aunque sea a nivel de alguien con retraso mental, ¿los podríamos considerar entonces humanos?
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