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viernes, 21 de octubre de 2016

LUCES Y SOMBRAS DESDE EL PLANETA ROJO


ExoMars entra en órbita con éxito, pero el módulo de aterrizaje Schiaparelli fracasa en su intento.

Un día de sentimientos encontrados el que dejamos atrás. El vaso puede verse medio lleno o medio vacío, según se quiera valorar. Era un viaje de dos, pero al final parece que solo uno lo consiguió, ciertamente el más importante de ambos y con diferencia, pero no por ello queda un regusto amargo y la sensación de que el futuro del roverExoMars, que debe llegar en 2020, quizás quedó en el aire. Al fin de cuentas era una prueba tecnológica para demostrar que la ESA y Rusia están preparadas para realizar un aterrizaje suave en Marte, y esa prueba, a la espera de confirmación, resultó fallida. Pero vamos por partes y comencemos por lo positivo.

Una ves se desprendió de Schiaparelli y corrigió su rumbo para no seguirla en su camino hacia la atmósfera marciana, la ExoMars afrontó la nunca fácil tarea de entrar en órbita, realizando un encendido de 137 minutos de su impulsor principal, con el objetivo de frenar lo suficiente para que Marte la atrapara. Con sus comunicaciones de telemetría suspendidas y en una configuración de vuelo especial para afrontar esta maniobra, la sonda inició su lento frenado justo cuando estaba previsto, concluiéndola después de 137 minutos. Eso ocurrió cuando se encontraba detrás de Marte visto desde la Tierra, por lo que se tuvo que esperar unos minutos más hasta que reapareció y se confirmó que se había comportado exactamente como se quería, sin el más mínimo fallo. Una inserción orbital modélica.

Posteriormente se confirmo que la órbita era la esperada (una vuelta completa al planeta cada 4 días terrestres), que se habían recuperado las comunicaciones y había recuperado la configuración previa. Un éxito rotundo, aunque aún queda trabajo por hacer. Lentamente irá ajustando su órbita, incluida una maniobra de aerofrenado (bajar lo suficiente para que las capas altas de la atmósfera la frenen ligeramente), hasta llegar a su posición final. Esta no llegará hasta principios de 2018, pero antes, aunque sea de forma esporádica y provisional, ya tendremos retorno científico. Toca tener un poco de paciencia. Lo importante es que una nueva sonda (la 6ª nada menos) se une a la actual flota marciana, y que añade más capacidad para enlazar con las futuras misiones en la superficie que vendrán en el futuro. Nuevamente resaltar lo importante de lo conseguido.

La nota negativa vino, desgraciadamente, de Schiaparelli. Este módulo de aterrizaje, destinado a probar tecnologías de cara al futuro rover ExoMars (la segunda fase de este proyecto), se adentró en la atmósfera, despegó el paracaídas, se separó del escudo, parece que realizó todas las operaciones previstas, pero cuando se encontraba a unos cientos de metros de la superficie su señal se interrumpió por completo. Eso coincidió con el encendido de los retrocohetes, lo que ya de por si es una mala señal. Es posible que no funcionaran y terminara alcanzado la superficie más rápido de lo previsto. Con consecuencias fatales. Los intentos posteriores de escucharla, incluida una comunicación posterior prevista con la Mars Reconnaissance Orbiter, tampoco dieron resultados. Quizás la potente cámara de esta última, algún día, la encuentre y nos de una respuesta, tal como pasó con la Beagle2.

Su pérdida, en el plano científico, tendrá una importancia casi nula. Pocos instrumentos y una vida de pocos días, ya que no era esa su misión. Pero en el plano tecnológico las consecuencias están por verse. Cierto que, siendo como era un vehículo de prueba, mejor fallar ahora que cuando llegue el rover ExoMars, pero habiendo fallado precisamente algunas de las tecnologías que deberán transportarlo a la superficie de Marte ¿se tendrá que empezar de cero con el diseño?¿se cancelará?,¿quedará en entredicho la cooperación entre Europa y Rusia? ¿quizás considerarán que lo aprendido ahora, si se descubren las causas del fallo, es suficiente para evitar que pase de nuevo y se seguirá adelante? Veremos cual será la respuesta defintiva. En todo caso la telemetría reunida durante la fase en que se mantuvo el contactoserán estudiados en profundidad y podrían ser muy útiles.

En resumen un día de luces y sombras. El objetivo principal de esta primera fase era que la sonda ExoMars entrara en órbita con éxito, preparando así el camino para el futuro. Por tanto se debe considerar un éxito en conjunto. Pero la posible pérdida deSchiaparelli proyecta largas sombras de consecuencias aún por determinar. En todo caso celebramos el triunfo de esta primera, porque realmente lo vale. Lo otro, como se suele decir, el tiempo dirá.



La pérdida de la señal ocurrió coincidiendo con el encendido de los retrocohetes que debía frenarlo. Aunque existía la posibilidad que ocurriera dicha pérdida, dado lo débil de las señales de Schiaparelli, su súbita desaparición, también ante los ojos de la sonda Mars Express, que la estaba siguiendo y escuchando, es una señal funesta.



¿Que fue de ti, pequeña Schiaparelli? 



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Luces y sombras desde el planeta rojo


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