domingo, 12 de febrero de 2012

Aubrey de Grey: vidas medidas en siglos

Serafín G. León

En alguna ocasión de Grey ha insinuado que sus propuestas son algo así como la versión biomédica de los hermanos Wright, aquellos pioneros de la aviación que en 1903 iban a abrir un camino espectacular, aunque muchos no daban un duro por el invento.

Las visiones del gerontólogo de Cambridge Aubrey de Grey son impactantes y de cristalizar nos obligarían, en menos de un siglo, a reinventar el conjunto de nuestra civilización. De Grey está empeñado en prolongar espectacularmente la vida humana. La máquina humana puede ir reparándose indefinidamente a medida que los años van dejando en ella su inevitable desgaste.

Aparentemente, de Grey es un freak de la ciencia. Pero la historia de la ciencia está llena de esos freaks que sólo lo eran en apariencia, en relación al marco mental del momento. En no pocas ocasiones, el transgresor ha acabado impulsando un cambio de paradigma, una manera radicalmente nueva de ver las cosas. Una de esas “revoluciones científicas” de Kuhn.

El tiempo dirá si de Grey es uno más de esos brujos que Jacques Bergier y Louis Pauwels hubieran incluido en su Matin de Magiciens, o bien un auténtico precursor a là Wright.

Envejecimiento y cesación: procesos fisiopatológicos que podemos desafiar
Aubrey de Grey (Londres, 1963) es un hombre de ideas y horizonte científico bastante controvertidos. Su indudable carácter de visionario y su imagen exterior (con barba larguísima, como de “profeta”), hacen de él alguien muy reconocible, nada fácil de ignorar mediáticamente.

De Grey se nos presenta como un científico en el sentido más integral; sus enfoques acerca de cómo puede frenarse el proceso del envejecimiento son absolutamente racionales y testables. Pero su interpretación biológica, económica y cultural de esos procesos es lo que convierte al gerontólogo de Cambridge en un auténtico personaje.

Para Aubrey de Grey, el envejecimiento y la muerte no son consecuencias inamovibles de la (poéticamente) llamada condición humana. Si acaso, lo son de la actual condición humana. Y esa “condición” puede y debe cambiarse. Son la ciencia y la tecnología las que tendrán, o puede que incluso tengan ya, el poder de hacerlo. El envejecimiento y la cesación que lo remata no son pues ley de vida inmutable como lo ha considerado siempre la civilización.

Aubrey de Grey no cree desde luego que haya “poesía” alguna en los procesos de envejecimiento, ni los tiene por inevitables. Son tan sólo un conjunto de trastornos fisiopatológicos que van acumulándose y solapándose con el paso de los años, y que al final llevan a que la “maquina” humana reviente. Y a eso nuestra cultura lo llama muerte. Eso es todo.

De Grey: enfoque creativo
Aubrey de Grey se formó inicialmente como ingeniero de software. Su entrada en el campo de la Biología se produjo a través de la que iba a ser su esposa, la genetista Adelaide Carpenter. Entre 1992 y 2006, de Grey trabajaría en el departamento de genética de la Universidad de Cambridge, a cargo del desarrollo de software, en particular del Flydatabase, o base de datos genética de la Drosophila melanogaster.

En el 2000, la Universidad de Cambridge le concedió un PhD (doctorado) esencialmente por las ideas contenidas en su libro The mitochondrial free radical theory of aging (1999).

De Grey argumenta que un ingeniero, acostumbrado a la resolución de problemas y desafíos técnicos, puede llevar a cabo un acercamiento más eficaz y creativo al reto de la imparable degeneración de la “máquina” humana que un científico “puro” tradicional.

Transtornos degenerativos
Al aumentar la esperanza de vida a lo largo del último siglo, han ido ganando “visibilidad” una serie de trastornos degenerativos asociados a la edad, que nuestra civilización había más bien ignorado hasta el siglo XX, ya que pocos llegaban a edad avanzada. Fenómenos como la aterosclerosis y sus consecuencias (accidentes cardiovasculares, angina de pecho, infartos), o el Alzheimer y las demencias seniles dejan claro que el proceso de envejecimiento no es más que un entramado de fisiopatologías que la medicina puede y debe combatir.

La “ley” de que tenemos que ir erosionándonos hasta convertirnos en polvo en solo unas pocas décadas no está escrita en ningún sitio, según de Grey. El problema es que nuestra ciencia médica es todavía “primitiva”.

Puntos sobre los que hay que incidir
Para preservar salud y juventud y alejar al máximo el desgaste fisiológico y la muerte, de Grey ha identificado seis áreas fundamentales en las que hay que incidir:
Mutaciones en el ADN del núcleo de la célula.
Mutaciones mitocondriales. Las mitocondrias, “centrales” de energía de la célula, cuentan con su propio material genético, que al igual que el ADN nuclear, también muta.
Agregados intracelulares. Las células van constantemente degradando proteínas y otras moléculas, y los productos de desecho resultantes se van acumulando en su interior. Alzheimer y aterosclerosis guardan relación con esto.
Agregados extracelulares. Los desechos celulares pueden también acumularse en el exterior de la célula. Una consecuencia de esto la tendríamos en la placa senil amiloide que se observa en los cerebros de pacientes con Alzheimer.
Pérdida celular. Algunas células del organismo no se reemplazan o lo hacen muy lentamente, de manera que suceden fenómenos indeseables: debilidad del corazón, o el mal de Parkinson, por ejemplo.
Senescencia celular. Las células senescentes han perdido la capacidad para dividirse, pero además impiden a otras que se dividan. La diabetes de tipo 2 guarda relación con este problema.
Conexiones intercelulares. Las células de un tejido aparecen unidas mediante proteínas conectivas. Cuando se forman demasiadas conexiones entre las células, se va perdiendo elasticidad. La aterosclerosis es una de las consecuencias.

Según de Grey, el gran reto será no tanto alcanzar la destreza científica y técnica necesaria para retrasar fuertemente el envejecimiento, cosa que lograremos, sino la colosal obra de ingeniería política, cultural y económica que le espera a nuestra civilización para adaptarse a esa nueva y espectacular “condición humana”: vidas medidas en siglos y no en décadas.

Fuente:http://e-ciencia.com/blog/curiosidades/aubrey-de-grey-vidas-medidas-en-siglos/

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